top of page

Libros de cocina, memoria viva y proyección global de la gastronomía mexicana

  • Foto del escritor: Conexión Turística
    Conexión Turística
  • hace 12 minutos
  • 4 Min. de lectura

El reconocido chef Gerard Dupont, y el periodista especializado Roberto Morales, destacaron, en la presentación del libro La Cocina del Artista, el valor editorial, cultural y turístico de la cocina como patrimonio, relato visual y fenómeno de atracción internacional.


Por Víctor Hugo Rubio Duarte


La presentación del libro La Cocina del Artista, del chef Thierry Blouet, realizada en las instalaciones de Le Cordon Bleu de la Universidad Anáhuac Norte, fue ocasión propicia para que los expertos hablaran sobre el papel de los libros de cocina, a los que calificaron como piezas de memoria, herramientas de transmisión cultural y vehículos para proyectar la grandeza de la gastronomía mexicana dentro y fuera del país.


Al término del encuentro, el chef Gerard Dupont, presidente de la Academia Culinaria de Francia, y el periodista y editor especializado Roberto Morales, coincidieron en que las publicaciones gastronómicas siguen siendo fundamentales no sólo para documentar técnicas, recetas y visiones culinarias, sino para consolidar a la cocina como una expresión artística, una industria cultural y un poderoso motor de atracción turística.


Dupont ofreció una lectura profunda sobre la evolución histórica del libro de cocina, desde los recetarios clásicos europeos, muchas veces herméticos y poco replicables en casa, hasta las publicaciones contemporáneas, donde la precisión en cantidades, el lenguaje visual y la fotografía culinaria han democratizado el acceso a la gastronomía.

Para el chef francés, un libro culinario no sólo contiene recetas: también captura el tiempo, el oficio y la sensibilidad detrás de cada plato. Subrayó que existen al menos dos dimensiones fotográficas esenciales en estas obras: la imagen cuidadosamente construida para mostrar el platillo como una pieza estética, y la fotografía instantánea tomada en la dinámica real de la cocina, donde se retrata la verdad del proceso culinario.



“Eso es lo que da valor a un libro de cocina”, planteó Dupont, al explicar que la calidad visual y narrativa permite al cocinero mostrar tanto su obra terminada como la autenticidad del trabajo detrás del fogón.


Roberto Morales, destacó que la cocina mexicana vive un momento de enorme prestigio, visibilidad y expansión internacional.


Como ejemplo, relató que en un reciente viaje a Nueva York observó que las filas más largas en zonas emblemáticas como Chelsea Market y Soho estaban frente a taquerías, una señal inequívoca del peso cultural y comercial que hoy tiene la gastronomía mexicana en uno de los mercados más competitivos del mundo.


Morales citó el caso de Tacombi, marca que comenzó con una combi en Playa del Carmen y hoy suma más de 30 restaurantes en Estados Unidos, con una fuerte presencia precisamente en Nueva York, impulsada por una propuesta centrada en los tacos.



El editor gastronómico enfatizó que en México la cocina se ha convertido en uno de los grandes motivos de viaje y consumo para visitantes nacionales e internacionales. Si en muchos destinos el turista destina entre 30 y 40% de su presupuesto a alimentos y bebidas, en México ese porcentaje puede ser incluso mayor, hasta del 50% o más debido a la riqueza, diversidad y prestigio de su oferta culinaria.


Destacó el dinamismo que viven zonas como Roma, Condesa y Polanco, donde acceder a ciertos restaurantes requiere reservaciones con semanas de anticipación, impulsadas tanto por el interés de viajeros extranjeros como por una creciente valoración de los propios mexicanos hacia las nuevas generaciones de cocineros.


En ese contexto, La Cocina del Artista aparece como una obra que dialoga con ese presente: un libro que no sólo reúne recetas o imágenes, sino que se inscribe en una conversación más amplia sobre identidad, técnica, estética y permanencia.


Lo más relevante expuesto por Gerard Dupont y Roberto Morales

  • El libro de cocina sigue siendo una herramienta de transmisión cultural, capaz de preservar técnicas, recetas, procesos y visiones culinarias para nuevas generaciones.

  • La fotografía gastronómica tiene un valor doble: la imagen producida como obra estética y la instantánea documental tomada en la cocina real.

  • Un buen libro culinario es también una obra de tiempo y oficio, donde intervienen chef, fotógrafo, producción y narrativa visual.

  • La evolución de los recetarios permitió democratizar la cocina, al pasar de fórmulas ambiguas y poco precisas a recetas claras con cantidades definidas para replicarse en casa.

  • La gastronomía mexicana atraviesa un momento de consolidación internacional, con fuerte presencia en ciudades como Nueva York y creciente demanda en mercados altamente competitivos.

  • Los tacos y la cocina mexicana ya son una marca global, como lo demuestra el crecimiento de conceptos como Tacombi en Estados Unidos.

  • La gastronomía es hoy uno de los principales motores del turismo en México, con viajeros que destinan una parte cada vez mayor de su presupuesto a experiencias culinarias.

  • El auge de nuevos restaurantes y jóvenes cocineros confirma una auténtica revolución gastronómica en México, respaldada tanto por público nacional como extranjero.

  • México se ha consolidado como tierra de adopción y creación culinaria, donde chefs extranjeros también han encontrado ingredientes, técnicas y contexto para construir propuestas de gran nivel.


La Cocina del Artista celebró la trayectoria y sensibilidad de Thierry Blouet, y a la vez reafirmó que la gastronomía, cuando se documenta con rigor, estética y visión, trasciende la mesa para convertirse en patrimonio, relato y una de las expresiones más poderosas de la identidad contemporánea de México.

 

Comentarios


bottom of page