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La fascinante y mágica experiencia gastronómica “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel

Foto del escritor: Conexión Turística
Conexión Turística
hace 7 horas
3 min de lectura
  • La propuesta lleva la firma del chef Gerardo Quezadas quien, con su cocina alquimista, nos invita a recorrer los sabores de esta emblemática obra de la literatura mexicana, publicada en 1989 y convertida en un referente internacional del realismo mágico y la relación entre la cocina y el amor.


Por Cairo Bermúdez


Laura Esquivel, escritora y guionista mexicana, autora de "Como agua para chocolate"


Hay historias que se leen, otras que se ven en la pantalla y algunas privilegiadas que también pueden saborearse. Eso es precisamente lo que sucede en Angelopolitano, donde la literatura de Laura Esquivel y el universo de “Como agua para chocolate”, cobran vida a través de una experiencia culinaria que transforma las emociones, los recuerdos y las recetas en auténticos protagonistas de la mesa.


La propuesta, lleva la firma del chef Gerardo Quezadas, quien desde su cocina alquimista, nos invita a recorrer los sabores de esta emblemática obra de la literatura mexicana, publicada en 1989 y convertida en un referente internacional del realismo mágico y de la relación entre la cocina, el amor y las emociones humanas narradas con el sabor de ese México pre, durante y post revolucionario de esa obra.



La novela de Laura Esquivel, escritora y guionista mexicana, conquistó lectores de distintas generaciones con la historia de Tita, una mujer cuya vida está marcada por las tradiciones familiares y por un amor, que encuentra en la cocina como su principal lenguaje de catarsis emocional convirtiendo cada platillo en una historia fascinante que perdura en la hostoria de la cinematografía mexicana.


Su adaptación cinematográfica de 1992, dirigida por Alfonso Arau, llevó esta historia a las pantallas internacionales. Décadas después, una nueva adaptación en formato de serie volvió a acercar este universo a las audiencias contemporáneas mediante las plataformas de streaming actuales y es justamente en esa frontera entre literatura, cine y gastronomía donde Angelopolitano construye una experiencia que merece disfrutarse sin prisas hoy en día.


El recorrido comenzó con el Menú de las Rosas de Pedro, una secuencia de platillos que evoca uno de los pasajes más memorables de la novela. Primero, un reconfortante caldo de colita de res; después, codornices en pétalos de rosa, una preparación que remite a la pasión de Tita y Pedro y a ese realismo mágico en el que los sentimientos pueden transformarse en sabores capaces de estremecer a quien los prueba.



La experiencia continuó con el Champandongo de Fiesta, donde el mole poblano que distingue a Angelopolitano aporta carácter y profundidad a esta receta tradicional. Aquí se reconoce el trabajo de Quezadas, un chef formado en Le Cordon Bleu que lleva más de 25 años investigando la gastronomía mexicana y que ha hecho de la cocina poblana su territorio creativo.


Al frente de Angelopolitano desde 2013, ha construido una propuesta que honra las recetas tradicionales, sus ingredientes y su historia, con especial atención a los moles y al emblemático chile en nogada.


Para partir a casa, cerrando completamente satisfactorio el círculo, llegaron las famosas torrejas de nata, evocando aquel momento en que Tita comparte este dulce con su hermana Gertrudis, la mujer revolucionaria que parte nuevamente a la lucha. Un final que nos recuerda cómo, en esta historia, cocinar también significa amar, resistir y mantener vivos los vínculos familiares.



La experiencia se acompañó con dos etiquetas de vino, Chandon White y Chandon Rosé, que aportaron una dimensión festiva al recorrido y una oportunidad para descubrir cómo este vino, homenaje a Esquivel, pueden acompañar una propuesta de sabores mexicanos intensos. Por último, como detalle de oro para afianzar el predicamento, la presencia extraordinaria de Laura Esquivel como anfitriona y acompañante de dicha aventura culinaria entre los invitados.


La experiencia expresó de manera sensorial, que la cocina puede ser una forma de narración: cada plato abre un capítulo y cada bocado nos acerca a personajes que han trascendido las páginas de un libro para instalarse en la memoria colectiva y muy personal de los que tuvieron la oportunidad de disfrutar alguna de las adaptaciones o el libro de Como agua para Chocolate y en su momento, imaginarse los sabores que en esta noche tomaron vida.


Si gustan deleitarse con esta aventura literaria y gastronómica, Angelopolitano te espera en Puebla 151, colonia Roma Norte, Ciudad de México. Puedes reservar en el teléfono 55 6391 2121 o acudir directamente al restaurante para consultar la disponibilidad del menú especial.



Porque algunas historias merecen volver a contarse, y qué mejor manera de hacerlo que alrededor de una mesa, donde la literatura de Laura Esquivel se encuentra con el talento de Gerardo Quezadas y la tradición poblana.


Una experiencia para leer con los sentidos, brindar por nuestras historias y descubrir que, cuando la cocina se convierte en alquimia, la magia de “Como agua para chocolate” puede llegar hasta el último bocado de nuestra realidad mágica.

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