Sólo 13% de las empresas en México logra escalar la Inteligencia Artificial; el resto permanece en etapa de experimentación
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El estudio del Consejo de Empresas Globales, Accenture e IPADE indica que México ocupa el lugar 45 mundial en preparación para implementar Inteligencia Artificial. Posición que refleja rezagos en infraestructura tecnológica, liderazgo empresarial, cultura organizacional y disponibilidad de talento especializado..
Por Víctor Hugo Rubio Duarte

Ciudad de México, 19 de julio de 2026.- México ya comenzó la carrera hacia la adopción de la Inteligencia Artificial (IA), pero todavía se encuentra muy lejos de convertir esta tecnología en un verdadero motor de productividad y crecimiento económico.
Esa es una de las principales conclusiones del estudio presentado por el Consejo de Empresas Globales, Accenture México e IPADE Business School, cuyos resultados revelan que apenas 13 por ciento de las empresas mexicanas ha logrado implementar soluciones de Inteligencia Artificial a escala, mientras la gran mayoría continúa realizando pruebas piloto o desarrollando proyectos aislados sin impacto estructural.
La investigación, elaborada con base en entrevistas a directores generales y miembros de consejos de administración de compañías que representan más del tres por ciento del Producto Interno Bruto nacional, concluye que el principal desafío no es tecnológico, sino organizacional.
Durante la presentación realizada de manera virtual, Rafael Ramírez de Alba, profesor del IPADE, explicó que el país se encuentra en una etapa intermedia de madurez tecnológica: "Hay muchas herramientas, muchos pilotos, pero pocas organizaciones han logrado convertir la Inteligencia Artificial en una capacidad integrada y gobernada".
De acuerdo con el estudio, México ocupa el lugar 45 mundial en preparación para implementar Inteligencia Artificial, posición que refleja rezagos en infraestructura tecnológica, liderazgo empresarial, cultura organizacional y disponibilidad de talento especializado.
Sin embargo, los especialistas subrayaron que el potencial económico continúa siendo enorme.
Las estimaciones indican que una adopción adecuada de esta tecnología podría generar un impacto equivalente de entre 1.5 y 3 por ciento del PIB, cifra particularmente relevante para una economía que en las últimas tres décadas ha registrado un crecimiento promedio cercano al dos por ciento anual.

Del discurso a la ejecución
Uno de los hallazgos centrales consiste en que la Inteligencia Artificial ha logrado posicionarse en la agenda estratégica de las empresas, pero aún no forma parte de su operación cotidiana. Los investigadores identificaron una diferencia importante entre las organizaciones que realizan pruebas tecnológicas y aquellas que verdaderamente integran la IA dentro de sus procesos de negocio.
Mientras numerosas compañías anuncian proyectos de innovación, pocas cuentan con una estrategia institucional acompañada de presupuesto, infraestructura de datos y mecanismos de medición que permitan escalar los beneficios.
El estudio también evidencia una marcada diferencia entre las empresas multinacionales y las compañías mexicanas. Las primeras avanzan impulsadas por las estrategias diseñadas desde sus casas matrices y por desarrollos tecnológicos propios, mientras que muchas organizaciones nacionales apenas construyen sus planes de adopción.
Cinco retos
La investigación identifica cinco desafíos prioritarios para acelerar la transformación empresarial:
Escalar la adopción más allá de proyectos piloto.
Integrar la IA en los procesos de negocio y no únicamente en el discurso corporativo.
Fortalecer la calidad de los datos y la cultura organizacional.
Construir esquemas sólidos de gobernanza.
Rediseñar la forma en que trabajan las organizaciones.
Los autores advierten que el verdadero valor de la Inteligencia Artificial no depende únicamente de adquirir nuevas herramientas tecnológicas, sino de transformar la manera en que las empresas toman decisiones, organizan sus procesos y desarrollan talento.
En ese sentido, concluyen que la diferencia entre las empresas líderes y las rezagadas no estará determinada por quién compre primero la tecnología, sino por quién logre incorporarla de manera estratégica en toda la organización.
