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Mundial 2026: México capitalizó el consumo, pero no alcanzó la derrama turística prevista, revela Deloitte

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    Conexión Turística
  • hace 39 minutos
  • 5 min de lectura
  • La Copa Mundial de Futbol de la FIFA 2026 dejó una lección contundente para México: organizar un megaevento deportivo no garantiza por sí mismo una derrama económica extraordinaria. El verdadero valor económico depende de la capacidad de gobiernos, empresas y destinos turísticos para activar el consumo antes, durante y después de la competencia, afirma la prestigiada firma consultora Deloitte.


Por Víctor Hugo Rubio Duarte



Ciudad de México, 19 de julio de 2026. El Mundial de Futbol de la FIFA 2026 dejó una lección contundente para México: organizar un megaevento deportivo ya no garantiza por sí mismo una derrama económica extraordinaria. El verdadero valor económico depende de la capacidad de gobiernos, empresas y destinos turísticos para activar el consumo antes, durante y después de la competencia, aprovechar las plataformas digitales y responder en tiempo real a las nuevas dinámicas del mercado.


Esa es la principal conclusión del estudio "¿Qué sucede después del Mundial? El impacto económico en los negocios", elaborado por Deloitte, que analiza los resultados finales del torneo y compara las expectativas formuladas antes del inicio de la Copa del Mundo con los datos observados una vez concluido el evento.


El documento confirma buena parte de los cuestionamientos que diversos especialistas habían formulado desde meses antes del arranque del Mundial respecto a las proyecciones optimistas sobre la llegada de turistas y la derrama económica que generaría el torneo.


Una derrama importante, aunque menor a la prevista

De acuerdo con Deloitte, considerando tanto las inversiones en infraestructura realizadas entre 2024 y 2026 como el gasto generado durante el torneo, el impacto económico total del Mundial para México ascendió a 3 mil 578 millones de dólares.


Sin embargo, si únicamente se considera el efecto económico correspondiente al año 2026, la cifra se reduce a 2 mil 543 millones de dólares, integrada por:

  • 1 mil 748 millones de dólares derivados del consumo.

  • 795 millones de dólares provenientes de inversiones en infraestructura.


Esta nueva estimación representa una reducción del 7 por ciento respecto de las proyecciones realizadas por la propia firma meses antes del inicio del torneo.


El Mundial aportó menos al PIB de lo esperado

La investigación también ajusta a la baja el efecto macroeconómico esperado.


Mientras el estudio preliminar estimaba que la Copa del Mundo aportaría el equivalente al 0.14 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, la cifra final quedó en 0.12 por ciento.


Asimismo, la generación de empleo temporal fue inferior a la proyectada inicialmente.

Finalmente se estiman:

  • 101 mil 255 empleos temporales, aproximadamente un 10 por ciento menos que la previsión inicial.


Estos empleos incluyen puestos directos, indirectos e inducidos derivados tanto del turismo como de las inversiones realizadas para el evento.


Ciudad de México encabezó los beneficios

Entre las tres sedes mexicanas del Mundial, la Ciudad de México concentró el mayor impacto económico.


La capital generó:

  • 548 millones de dólares de valor agregado.

  • 21 mil 182 empleos.


Le siguieron:

  • Jalisco, con 290 millones de dólares y 10 mil 966 empleos.

  • Nuevo León, con 270 millones de dólares y 10 mil 401 empleos.


No obstante, todas las sedes registraron cifras inferiores a las originalmente previstas.


Un dato interesante es que los estados que no albergaron partidos también obtuvieron beneficios, al generar conjuntamente 640 millones de dólares y más de 27 mil empleos, gracias al turismo interno, el consumo y la movilidad derivada del torneo.


Llegaron muchos menos turistas internacionales

Quizá el dato más revelador del estudio es la corrección en las cifras de turismo internacional.


Antes del Mundial se estimaba que México recibiría aproximadamente 836 mil visitantes motivados exclusivamente por la Copa del Mundo.



La cifra final fue de apenas 494 mil turistas, es decir, más de 340 mil menos de los proyectados.

De ellos:

  • 296 mil fueron turistas nacionales.

  • 198 mil visitantes extranjeros.


El estudio identifica diversas razones para explicar esta diferencia.

Entre ellas destacan:

  • el formato compartido del Mundial entre México, Estados Unidos y Canadá;

  • la competencia entre las distintas sedes;

  • el elevado precio de los boletos;

  • el sistema de precios dinámicos;

  • estancias mucho más cortas que en otros mundiales.


En promedio, los visitantes permanecieron únicamente 2.5 noches en territorio mexicano.


Hoteles: menos ocupación, pero tarifas históricas

El comportamiento hotelero mostró un fenómeno interesante.


En la Ciudad de México la ocupación hotelera durante junio de 2026 fue de 56.5 por ciento, incluso dos puntos por debajo del mismo mes del año anterior. Sin embargo, las tarifas promedio aumentaron 47 por ciento, alcanzando 147.5 dólares por habitación.


En Monterrey ocurrió algo distinto.

La ocupación aumentó hasta 64.2 por ciento, cuatro puntos por encima del año anterior, mientras que las tarifas crecieron 41 por ciento.


Guadalajara registró una menor ocupación promedio respecto de 2025, aunque durante los partidos de mayor demanda algunos hoteles alcanzaron ocupaciones cercanas al 93 por ciento, acompañadas por incrementos de casi 100 por ciento en las tarifas.


Aeropuertos con resultados mixtos

El transporte aéreo tampoco mostró un comportamiento uniforme.


Guadalajara fue el aeropuerto con mejor desempeño:

  • incremento de 11.5 por ciento en pasajeros internacionales;

  • crecimiento de 6 por ciento en el tráfico total.


Monterrey registró un crecimiento internacional de 10.3 por ciento, aunque prácticamente permaneció sin variaciones en el total de pasajeros.


Por su parte, la Ciudad de México únicamente aumentó 1.5 por ciento en pasajeros internacionales y terminó registrando una disminución en el movimiento total de viajeros.



El gran ganador fue el consumo interno

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que el verdadero motor económico del Mundial no fueron exclusivamente los turistas extranjeros.


La mayor parte del impacto provino del consumo realizado por los propios mexicanos.


Para medir ese comportamiento, Deloitte utilizó herramientas de inteligencia artificial que analizaron señales digitales provenientes de Google Trends y otros indicadores de intención de compra.


Los partidos de la Selección Mexicana provocaron los mayores picos de consumo.

Los principales beneficiados fueron:

  • bebidas alcohólicas;

  • refrescos;

  • botanas;

  • snacks;

  • artículos promocionales.


Asimismo, bares, restaurantes, cadenas de comida rápida, pizzerías, hamburgueserías y taquerías concentraron buena parte del gasto generado por los aficionados, especialmente aquellos negocios que combinaron el consumo presencial con los servicios de entrega a domicilio.


Gastronomía lideró la derrama sectorial

Por sectores económicos, la mayor derrama se concentró en:

  • Gastronomía: 584 millones de dólares. 

  • Comercio (retail): 433 millones. 

  • Hospedaje: 328 millones. 

  • Transporte: 223 millones. 

  • Entretenimiento: 34 millones. 


El estudio concluye que el Mundial generó mayor valor cuando logró integrar simultáneamente turismo, consumo local, experiencias presenciales y plataformas digitales.


El verdadero legado

Más allá de las cifras económicas, Deloitte sostiene que el principal aprendizaje para México consiste en comprender que los grandes eventos internacionales ya no deben evaluarse únicamente por el número de visitantes que reciben.


Hoy el éxito depende de la capacidad para procesar información en tiempo real, anticipar cambios en el comportamiento del consumidor, utilizar inteligencia artificial para detectar oportunidades comerciales y coordinar a gobiernos, empresas y destinos turísticos para aprovechar cada momento de alta demanda.


El estudio concluye que el Mundial demostró que el valor económico ya no reside solamente en los estadios, sino en la capacidad de transformar datos, consumo digital y experiencias de los aficionados en oportunidades de negocio para múltiples sectores productivos.

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