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Puebla, tres pueblos, tres formas de vivir la magia de sus pueblos mágicos

Foto del escritor: Conexión Turística
Conexión Turística
hace 11 minutos
8 min de lectura
  • En este reportaje especial, la primera entrega del recorrido de Conexión Turística por los 12 Pueblos Mágicos del estado de Puebla nos lleva a Atlixco, Chignahuapan y Cholula: tres destinos distintos, diversos, únicos, pero unidos por la historia, las tradiciones, la gastronomía y una identidad cultural que permanece viva.


Por Víctor Hugo Rubio


Atlixco Pueblo Mágico del estado de Puebla


Flores a los pies del Popocatépetl, millones de esferas que convierten el vidrio en tradición y una ciudad milenaria levantada alrededor de la pirámide con el basamento más grande del mundo. Todo esto y mucho más es el estado de Puebla. Y es que, en Puebla la denominación de Pueblo Mágico tiene múltiples rostros.


Esta primera entrega del recorrido de Conexión Turística por los 12 Pueblos Mágicos del estado de Puebla conduce a Atlixco, Chignahuapan y Cholula: 3 destinos distintos, unidos por la historia, las tradiciones, la gastronomía y una identidad cultural que permanece viva.

Puebla es uno de los estados mexicanos donde la historia parece haberse quedado a vivir entre calles, plazas, templos, mercados, talleres y paisajes naturales.


Su territorio se extiende entre regiones vinculadas con la Sierra Madre del Sur, la Sierra Madre Oriental y la Llanura Costera del Golfo, y esa diversidad geográfica se refleja también en sus expresiones culturales y turísticas.


Atlixco Pueblo Mágico


El estado cuenta con 12 Pueblos Mágicos: Cuetzalan, Cholula, Atlixco, Chignahuapan, Zacatlán de las Manzanas, Huauchinango, Pahuatlán, Tlatlauquitepec, Huejotzingo, Tetela de Ocampo, Teziutlán y Xicotepec.


Hablar de ellos como si fueran una colección de destinos similares es reducir su riqueza. Cada uno posee una personalidad propia. En esta primera aproximación, Atlixco, Chignahuapan y Cholula ofrecen tres maneras diferentes de entender el patrimonio de Puebla.


Atlixco mira permanentemente al Popocatépetl y encuentra su identidad en las flores; Chignahuapan convirtió la elaboración artesanal de esferas navideñas en una actividad económica y cultural que trasciende generaciones; y Cholula conserva, prácticamente superpuestas, las huellas de una civilización prehispánica y del proceso de evangelización novohispano.


Atlixco

Entre flores, historia y la mirada permanente del Popocatépetl


Hay destinos cuya identidad puede explicarse a partir de un paisaje. Atlixco es uno de ellos. Ubicado a las faldas del Popocatépetl, Pueblo Mágico que recibió su incorporación al programa de la Sectur en 2015 y mantiene una estrecha relación con la producción florícola que le ha valido el apelativo de “Ciudad de las Flores”.


Su propio nombre da una pista de esa relación con el territorio. Atl-ix-co, de raíz náhuatl, se interpreta como “agua en el valle o en la superficie del suelo”. Antes de llamarse Atlixco, la región fue conocida como Cuauhquechollan y Acapetlahuacan.


La fertilidad de sus tierras hizo de la región importante zona agrícola durante el periodo virreinal. Con el paso del tiempo llegaron también distintas órdenes religiosas, que dejaron como legado templos y conventos que forman parte del patrimonio arquitectónico del destino.


El paisaje sigue teniendo un protagonista indiscutible: el Popocatépetl. Una de las experiencias que marcan la visita es contemplar el volcán desde el Cerro de San Miguel, al amanecer o cuando comienza a caer la tarde. La montaña se convierte en telón de fondo de una ciudad donde las flores, árboles frutales y viveros forman parte de la vida cotidiana.


Flores que también cuentan historias


En Colonia Cabrera, los viveros muestran una de las actividades económicas y culturales que han contribuido a construir la identidad de Atlixco.


La tradición florística también se expresa durante sus celebraciones. El Huey Atlixcáyotl, que tiene lugar en septiembre, reúne música, danzas y manifestaciones culturales de distintas regiones de Puebla. La Sectur lo identifica como una de las principales expresiones festivas del destino.



El patrimonio arquitectónico completa el recorrido. El Ex Convento del Carmen, la Capilla de la Tercera Orden, el Templo de la Merced y los murales del Palacio Municipal forman parte de los atractivos que permiten recorrer diferentes etapas de la historia de Atlixco. Sobresale el Mirador del Cerro de San Miguel, desde donde el paisaje adquiere otra dimensión.


Y, la gastronomía. La cecina atlixquense, acompañada de aguacate, queso fresco y ensalada de nopales, es uno de los sabores característicos de la localidad, mientras que nieves, helados, moles, pipianes y adobos amplían la experiencia gastronómica.



Datos relevantes de Atlixco

  • Pueblo Mágico desde: 2015

  • Identidad: flores, agricultura, patrimonio religioso y Popocatépetl.

  • Tradición emblemática: Huey Atlixcáyotl.

  • Postal imprescindible: Popocatépetl desde el Cerro de San Miguel.

  • Sabor local: cecina atlixquense.

  • Imperdibles: murales del Palacio Municipal, Capilla de la Tercera Orden y vistas al volcán.

Chignahuapan, Pueblo Mágico del estado de Puebla


Chignahuapan

Donde el vidrio se convierte en Navidad


Si Atlixco tiene como protagonista a la naturaleza, Chignahuapan encontró en las manos de sus artesanos una de sus principales señas de identidad.


Enclavado en la entrada de la Sierra Madre Oriental, este Pueblo Mágico fue incorporado al programa en 2012. Su nombre náhuatl se relaciona con el agua y suele interpretarse como “en las nueve aguas” o “donde abunda el agua”.


Y agua es precisamente una de las palabras que mejor permiten comprender su paisaje. Una laguna en el entorno urbano, ríos, cascadas y aguas termales forman parte de un territorio donde la naturaleza convive con una arquitectura tradicional de casonas, techos de madera y teja.


Pero existe otro elemento que prácticamente se ha convertido en sinónimo de Chignahuapan: las esferas navideñas.


Un oficio que ilumina generaciones


Más de 200 talleres y fábricas participan en la elaboración de esferas y otros adornos navideños, actividad que ha convertido al municipio en uno de los principales referentes nacionales de esta artesanía. SECTUR señala que ahí se producen decenas de millones de esferas cada año.


Detrás de cada esfera hay un proceso artesanal que comienza con el vidrio y termina en piezas que viajan mucho más allá de Puebla.


Por eso recorrer los talleres no es solamente una experiencia de compras. Es acercarse a un oficio que forma parte de la economía y de la identidad de numerosas familias de la región.



La imagen del pueblo acompaña esa tradición. El color aparece en las fachadas, en el kiosco estilo mudéjar de la Plaza de la Constitución y en los escaparates donde las esferas parecen convertir cualquier época del año en temporada navideña.


Agua, paisaje y memoria


La Laguna de Chignahuapan es otro de los espacios fundamentales del destino. Durante el Festival de Luz y Vida, relacionado con las celebraciones de Día de Muertos, este cuerpo de agua se transforma en escenario de una representación inspirada en el tránsito prehispánico hacia el Mictlán. SECTUR registra esta festividad el 1 de noviembre como una de las principales celebraciones del municipio.


El patrimonio religioso también tiene un lugar central. La Parroquia de Santiago Apóstol, la Basílica de la Inmaculada Concepción y el Santuario del Honguito forman parte del recorrido. La Basílica alberga una monumental imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción, mientras que el Santuario del Honguito constituye otro de los puntos de interés religioso del municipio.



A ello se suman el Salto de Quetzalapan, las aguas termales y los espacios naturales que rodean la población.


Y la gastronomía mantiene el carácter serrano: barbacoa, consomé de borrego, tlacoyos, además de panes, dulces, vinos y licores de frutas.




Datos relevantes de Chignahuapan

  • Pueblo Mágico desde: 2012.

  • Identidad: artesanía, agua, naturaleza y tradiciones de Día de Muertos.

  • Principal actividad artesanal: esferas navideñas de vidrio soplado.

  • Dato: más de 200 talleres y fábricas dedicados a esta actividad.

  • Tradición emblemática: Festival de Luz y Vida.

  • Paisajes: Laguna de Chignahuapan y Salto de Quetzalapan.

  • Sabores: barbacoa, tlacoyos, pan de queso y dulces regionales.

 

Cholula

Una ciudad milenaria donde conviven la pirámide y la iglesia


Cholula Pueblo Mágico del estado de Puebla


Llegar a Cholula es entrar en un territorio donde las capas de la historia prácticamente pueden observarse una sobre otra. Su origen se remonta a tiempos prehispánicos y su fundación se sitúa alrededor del 500 a.C., de acuerdo con la información turística institucional. La Sectur la identifica como una de las poblaciones vivas más antiguas de América.


Aquí se encuentra uno de sus grandes símbolos: la Gran Pirámide de Cholula, un enorme basamento prehispánico que durante siglos quedó parcialmente oculto bajo tierra y vegetación hasta adquirir la apariencia de una montaña. Sobre su cima se encuentra otro de los símbolos más reconocibles de la ciudad: el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios.


Es precisamente esa convivencia entre dos grandes momentos históricos lo que convierte a Cholula en un destino singular. La pirámide representa la profundidad de las culturas mesoamericanas; el santuario, la transformación religiosa producida durante el periodo novohispano.



La ciudad que permanece viva


Cholula fue un importante centro ceremonial y estuvo vinculada con el culto a Quetzalcóatl. Con la llegada de los españoles, los espacios religiosos prehispánicos fueron transformándose y sobre ellos surgieron nuevos templos.


El resultado es una ciudad donde el patrimonio indígena y el novohispano se encuentran prácticamente a cada paso. La propia Sectur destaca la presencia de numerosos templos e iglesias, así como sitios de enorme valor artístico como el Mural de los Bebedores y la arquitectura de Santa María Tonantzintla.


La visita a la Gran Pirámide permite recorrer parte de ese pasado mediante el museo de sitio, los túneles y los espacios ceremoniales que han sobrevivido al paso del tiempo. Desde el entorno del santuario, además, aparece nuevamente el Popocatépetl como parte del paisaje.


Es una coincidencia geográfica que conecta esta primera trilogía de Pueblos Mágicos: el volcán que acompaña a Atlixco también forma parte del horizonte de Cholula.


Dos Cholulas, una historia


El destino está integrado por los municipios de San Pedro Cholula y San Andrés Cholula, dos comunidades que comparten una historia estrechamente vinculada y que actualmente forman parte de una misma zona metropolitana. Sus plazas, portales, templos, mercados y espacios gastronómicos permiten descubrir otra dimensión del destino.


Los Portales, la Plaza de la Concordia, el Ex Convento de San Gabriel, San Francisco Acatepec y Santa María Tonantzintla forman parte de un recorrido en el que el patrimonio no está aislado: convive con una ciudad contemporánea, universitaria y dinámica.



También la gastronomía cuenta esa mezcla de tiempos. Las cemitas, los tamales de frijol con anís, el cacahuatole, las tradicionales preparaciones con cacao y otros productos regionales forman parte de una oferta culinaria que acompaña el recorrido.


En las artesanías sobresalen la talavera, la alfarería en barro rojo y el popotillo.


Datos relevantes de Cholula

  • Pueblo Mágico desde: 2012.

  • Origen: alrededor de 500 a.C., según la información turística institucional.

  • Gran símbolo: Gran Pirámide de Cholula.

  • Patrimonio novohispano: Santuario Nuestra Señora Remedios y ExConvento San Gabriel.

  • Patrimonio artístico: Mural Bebedores, Santa María Tonantzintla y San Francisco Acatepec.

  • Gastronomía: cemitas, tamales de frijol con anís y bebidas tradicionales de cacao.

  • Artesanías: talavera, barro y popotillo.


Tres pueblos, una misma riqueza cultural


Atlixco, Chignahuapan y Cholula demuestran que la categoría de Pueblo Mágico no responde a un solo modelo de destino.


En Atlixco, la relación entre territorio, flores, agricultura, arquitectura y el Popocatépetl construyó una identidad propia.


En Chignahuapan, el agua, los paisajes serranos y el trabajo artesanal transformaron una tradición familiar, la elaboración de esferas, en uno de los principales distintivos turísticos y productivos del municipio.


Y en Cholula, la grandeza de una civilización prehispánica convive con templos novohispanos, expresiones indígenas, gastronomía y una vida urbana contemporánea.


Tres pueblos. Tres historias. Tres maneras de mirar a Puebla. Y esto apenas es el principio.


En las siguientes tres entregas, Conexión Turística continuará este recorrido por los 12 Pueblos Mágicos del estado, para descubrir no solamente qué ofrecen al visitante, sino también las historias, tradiciones, oficios, paisajes y expresiones culturales que explican por qué cada uno de estos destinos posee una personalidad propia.

 

 
 
 

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