Oakland recibirá a la Catrina más alta de Estados Unidos: México exporta identidad, arte y orgullo cultural
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La monumental figura, de 34 pies de altura, será la gran protagonista del Festival de Día de Muertos de Oakland; construida en Tultepec por manos mexicanas, busca convertirse en un poderoso símbolo de bienvenida y pertenencia para una ciudad donde 30% de la población es latina
Por Víctor Hugo Rubio Duarte

Ciudad de México, 28 de agosto de 2026.- La Catrina, uno de los símbolos más reconocibles de la cultura mexicana, está a punto de emprender una singular travesía: dejará temporalmente los espacios donde tradicionalmente se le rinde homenaje en México para convertirse en protagonista de una celebración de Día de Muertos en Oakland, California, donde será la figura de este tipo más alta de todo Estados Unidos.
Con sus 34 pies de altura, la monumental escultura será instalada durante octubre y noviembre próximos como parte del Festival de Día de los Muertos de Oakland, una celebración que tiene ya 31 años de historia y que este año pretende dar un salto cualitativo mediante una combinación de arte monumental, identidad mexicana, turismo cultural y participación comunitaria.
El anuncio fue realizado en la Ciudad de México durante un desayuno-conferencia de prensa organizado por Visit Oakland, encabezado por su presidente y CEO, Peter Gamez, acompañado por representantes de The Unity Council, autoridades de Oakland y miembros de la delegación que viajó expresamente a México para conocer de primera mano la obra que se encuentra en proceso de construcción.
La iniciativa tiene además un elemento particularmente significativo: la Catrina está siendo construida en Tultepec, Estado de México, por artistas mexicanos, y será trasladada por partes debido a sus dimensiones.
Así, lo que llegará a Oakland no será únicamente una escultura monumental. Será, en palabras de sus propios impulsores, una declaración cultural. De una crítica social mexicana a un símbolo universal La historia de la Catrina tiene profundas raíces en México.

Durante la conferencia, Liz Vega, CEO de Vox Agencia de Comunicación y Relaciones Públicas y representante en México de Visit Oakland, recordó que el personaje tiene su origen en la obra del grabador mexicano José Guadalupe Posada, quien creó una figura femenina vinculada con la crítica social de su época. Posteriormente, Diego Rivera contribuyó decisivamente a convertirla en uno de los grandes símbolos del imaginario mexicano al incorporarla a su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central.
A partir de entonces, la Catrina dejó de ser solamente una representación gráfica para convertirse en una expresión de la cultura popular mexicana. Su popularidad trascendió fronteras y generaciones, hasta llegar incluso a convertirse en un referente internacional de la estética del Día de Muertos.
La celebración de Muertos en Oakland ahora tendrá una nueva dimensión
Oakland la convertirá en una figura monumental de 34 pies de altura, concebida no solamente para ser admirada, sino para transmitir un mensaje. Y ese mensaje resulta especialmente relevante en el contexto social que vive actualmente Estados Unidos. “Bienvenidos”: el mensaje detrás de la monumental Catrina
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es el concepto que acompañará a la escultura. De acuerdo con Caheri Gutiérrez, directora de Desarrollo de Fondos y Comunicaciones de The Unity Council de Oakland, la Catrina llevará un vestido con letras que dicen “Bienvenidos” y tendrá los brazos extendidos.

No se trata de un detalle ornamental. Es el corazón conceptual de la obra. La intención es que la monumental figura represente una bienvenida abierta a quienes lleguen al festival y, particularmente, un mensaje de orgullo y pertenencia para la comunidad latina.
Gutiérrez explicó que The Unity Council decidió que la obra tenía que realizarse con “manos mexicanas”, por lo que seleccionó a México como socio para desarrollar el proyecto. El resultado, dijo, ha generado entusiasmo entre la delegación de Oakland que tuvo oportunidad de conocer la obra durante su visita a México.
La Catrina, viajará a California llevando consigo una parte tangible de la cultura mexicana. Pero también una narrativa. Una narrativa que habla de identidad, migración, comunidad y pertenencia. Oakland: una ciudad donde México también está presente.
La elección de Oakland no es casual
Peter Gamez destacó durante su intervención que aproximadamente 30% de la población de Oakland es latina, una comunidad que continúa creciendo y que mantiene una estrecha relación con sus raíces culturales. Para Visit Oakland, esa realidad representa una oportunidad extraordinaria para desarrollar el turismo cultural.

La ciudad californiana es presentada como un destino donde convergen distintas culturas, expresiones artísticas, gastronomía, música y tradiciones. Y precisamente en esa diversidad es donde la Catrina encuentra su nuevo escenario.
La monumental figura mexicana llegará a una ciudad donde miles de personas tienen vínculos familiares, culturales o históricos con México y con otros países latinoamericanos. Por ello, el proyecto no pretende simplemente llevar un espectáculo mexicano a Estados Unidos.
Busca fortalecer los vínculos entre comunidades.
Liz Vega destacó que Oakland se ha convertido en un nuevo destino para numerosas familias mexicanas que, a lo largo de varias generaciones, han llegado a la ciudad para construir una nueva vida. El Día de Muertos funciona como un puente entre dos realidades: la cultura que se mantiene viva en México y las nuevas comunidades que la preservan y reinventan en Estados Unidos.
Un festival que se negó a desaparecer. La historia del proyecto adquiere todavía mayor fuerza al conocer el antecedente inmediato del Festival de Día de los Muertos de Oakland. Caheri Gutiérrez relató que el año pasado la celebración estuvo a punto de cancelarse debido al clima político y social que se vivía en Estados Unidos.

La preocupación de integrantes de la comunidad aumentó ante las noticias sobre operativos migratorios y la presencia de la Guardia Nacional en zonas cercanas. Integrantes de la comunidad llegaron incluso a solicitar la cancelación del festival por temor a que la asistencia pusiera en riesgo a las familias.
The Unity Council decidió, sin embargo, mantener la celebración
La organización dialogó con autoridades, representantes de la ciudad y miembros de la comunidad y determinó seguir adelante. El resultado fue, de acuerdo con Gutiérrez, uno de los festivales más exitosos en la historia de la comunidad. Aquella experiencia llevó a sus organizadores a plantearse una pregunta:
¿Cómo hacer que el festival fuera todavía más grande y que más personas se sintieran orgullosas de sus raíces? La respuesta terminó tomando forma de una Catrina gigante.
De Tultepec a Oakland: arte mexicano de exportación
La monumental figura está siendo construida en Tultepec, municipio reconocido tradicionalmente por su producción pirotécnica y sus enormes figuras y estructuras relacionadas con las celebraciones populares. En esta ocasión, sin embargo, el municipio aporta otra expresión de su tradición artística.
La Catrina se está elaborando en piezas debido a sus dimensiones. La escultura está a cargo de Jesús, mientras que el proyecto artístico y la elaboración de la obra involucran también a Amaury y Romain, además de un trabajo familiar en el que participa la hermana de uno de los artistas, responsable de la pintura de la monumental figura.

Peter Gamez, CEO de Visit Oakland y Chris Iglesias CEO de Unity Council
El proceso demuestra, además, que la tradición artesanal mexicana tiene capacidad para transformarse en proyectos de gran escala sin perder su esencia. El papel maché, la cartonería y las técnicas vinculadas con el arte popular mexicano adquieren así una dimensión monumental. Y, paradójicamente, una tradición profundamente mexicana viajará a Estados Unidos para convertirse en una de las principales imágenes de una celebración cultural latinoamericana.
Turismo cultural: el nuevo argumento de Oakland
Más allá de la dimensión simbólica, Visit Oakland observa en este proyecto una oportunidad turística. Peter Gamez puso especial énfasis en el crecimiento del turismo cultural, un segmento que está llevando a los viajeros a buscar experiencias relacionadas con la forma de vida, el arte, la música, la danza y las expresiones culturales de los destinos.
En esa tendencia Oakland busca posicionarse como uno de los destinos destacados de la Bahía de San Francisco. La estrategia tiene además una ventaja evidente: la ciudad no necesita inventar una identidad cultural. La tiene. Su diversidad poblacional y su mezcla de comunidades generan precisamente el escenario para que eventos como el Festival de Día de los Muertos puedan adquirir una dimensión internacional. La monumental Catrina funcionará, por tanto, como un elemento de atracción visual, pero también como puerta de entrada a una experiencia cultural mucho más amplia.
Gastronomía: otro de los grandes atractivos de Oakland
Y si existe un territorio donde la diversidad cultural de Oakland también se expresa con fuerza, es la gastronomía. Gamez destacó que Oakland ha sido reconocida durante dos años consecutivos como la mejor ciudad para la comida en Estados Unidos, un reconocimiento que atribuyó precisamente a la diversidad de culturas presentes en la ciudad.
La gastronomía, en este sentido, se suma al arte, la música y las tradiciones como uno de los argumentos para atraer visitantes. El Día de Muertos puede convertirse así en una experiencia integral: una celebración que combina identidad, gastronomía, arte popular, música, convivencia comunitaria y turismo. Para el visitante mexicano, además, existe un elemento adicional: la posibilidad de reencontrarse con expresiones culturales propias en un contexto diferente.

Oakland apuesta por el mercado mexicano
Para Visit Oakland, México representa también un mercado turístico estratégico. Peter Gamez subrayó que actualmente existen vuelos directos desde México hacia Oakland, lo que facilita el acceso de los viajeros mexicanos al destino. La conectividad aérea se convierte así en una pieza fundamental de la estrategia de promoción.
El mensaje es directo: Oakland no solamente quiere ser conocida por los mexicanos que viven en Estados Unidos. También quiere recibir visitantes procedentes de México. La celebración del Día de Muertos, por su enorme reconocimiento internacional, ofrece una oportunidad privilegiada para ello. Y la presencia de una Catrina de 34 pies puede convertirse en un poderoso elemento de promoción visual capaz de generar conversación, fotografías y contenidos en redes sociales.
Del turismo deportivo al turismo cultural
Oakland también busca capitalizar el comportamiento turístico generado alrededor de los grandes acontecimientos deportivos. Gamez señaló que el verano reciente permitió observar un importante movimiento relacionado con el turismo deportivo, particularmente alrededor de FIFA y de los visitantes mexicanos interesados en los acontecimientos deportivos.
Pero la estrategia de Visit Oakland apunta ahora hacia otro territorio: el turismo cultural. La apuesta consiste en demostrar que el visitante puede encontrar en Oakland mucho más que eventos deportivos. Puede encontrar gastronomía, arte, música, diversidad y comunidades que mantienen vivas sus tradiciones. La Catrina se convierte entonces en una especie de embajadora cultural.
The Unity Council: 62 años trabajando con la comunidad
Detrás del proyecto se encuentra The Unity Council, una organización de desarrollo comunitario que cuenta con 62 años de trabajo en Oakland. Chris Iglesias, Director Heneral de Unity Council, explicó que su trabajo abarca diferentes sectores de la comunidad.

Actualmente atiende aproximadamente a 1,200 niños mediante programas Head Start y Early Head Start, además de desarrollar programas educativos, laborales y de vivienda. Su filosofía parte de una visión integral: trabajar con la comunidad desde la infancia, acompañar a maestros y familias y generar condiciones para el desarrollo social.
Por ello, el Festival de Día de los Muertos no constituye una actividad aislada. Forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la identidad y cohesión comunitaria.
Una celebración cultural con una dimensión social
El discurso de los organizadores dejó claro que la Catrina tendrá una función que rebasa el entretenimiento. Su mensaje de “Bienvenidos” busca contraponerse a cualquier narrativa de exclusión. Gutiérrez fue especialmente contundente al explicar que la monumental figura aparecerá precisamente en un momento en que sectores de la comunidad latina han percibido mensajes políticos que cuestionan su pertenencia.
Un puente entre México y California
La iniciativa reúne a actores de ambos lados de la frontera. Por Oakland participaron Visit Oakland y The Unity Council, además de representantes de la ciudad y de la infraestructura aeroportuaria.
La delegación de Oakland incluyó a Peter Gamez; Chris Iglesias; Caheri Gutiérrez; el concejal Noel Addo; John Aldridge, Director de Marketing de Aviación de Oakland y San Francisco, así como representantes de la comunidad mexicana y de la relación consular. Desde México, el proyecto cuenta con la participación de artistas y especialistas que están dando forma física a la monumental Catrina.
También estuvo presente Fernanda Pereda, Gerente de Distribución y Desarrollo de Mercados-USA de Volaris, compañía que mantiene conectividad entre México y Oakland.

Fernanda Pereda, Gerente de Distribución y Desarrollo de Mercados-USA de Volaris
La suma de estos actores revela que el proyecto tiene una dimensión que trasciende una campaña promocional. Es una iniciativa en la que convergen turismo, conectividad aérea, cultura, arte popular, gastronomía y comunidad.
La Catrina como producto turístico
En términos de promoción turística, la monumental figura puede convertirse en uno de los grandes activos visuales de Oakland durante la temporada de Día de Muertos. En un mercado cada vez más competido por generar experiencias memorables, una Catrina de 34 pies tiene todos los ingredientes para convertirse en un poderoso atractivo.
Su tamaño genera impacto. Su origen mexicano genera identidad. El festival aporta contexto. Y Oakland aporta la diversidad cultural necesaria para convertirla en una experiencia turística. Es, en términos de marketing, una combinación difícil de ignorar.
También es una oportunidad para demostrar que el turismo cultural puede ser más que colocar una bandera, presentar un espectáculo o reproducir superficial una tradición. Para Visit Oakland, la apuesta es clara: atraer al viajero mexicano no solamente por conectividad o por eventos deportivos, sino por una experiencia cultural que tenga resonancia emocional.
El Festival de Día de los Muertos será el escenario. La gastronomía, la música, el arte y la diversidad serán parte de la experiencia. Y la monumental Catrina será el gran símbolo. Durante octubre y noviembre, Oakland tendrá así una invitada muy especial. Y será una embajadora de México en Oakland.




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