Oakland desafía la caída del turismo hacia Estados Unidos y conquista al viajero mexicano
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Mientras el flujo internacional hacia territorio estadounidense pierde dinamismo, Oakland reporta crecimiento de visitantes procedentes de México y apuesta por cultura, gastronomía, deporte y nuevas experiencias para fortalecer uno de sus mercados estratégicos.
Por Víctor Hugo Rubio Duarte

Peter Gamez, presidente y CEO de Visit Oakland
En un momento particularmente complejo para el turismo internacional hacia Estados Unidos, Oakland está jugando a contracorriente. Mientras la llegada de viajeros extranjeros al país enfrenta una etapa de contracción y cautela, esta ciudad de California asegura no solamente mantener el interés del mercado mexicano, sino registrar un crecimiento en el flujo de viajeros procedentes de México, convirtiéndose así en una de las historias que merecen ser observadas dentro del actual panorama turístico estadounidense.
El dato adquiere especial relevancia porque Oakland no está apostando únicamente por venderse como una alternativa más dentro del itinerario californiano, sino por construir una relación específica con el viajero mexicano a partir de aquello que difícilmente puede copiar un destino: sus vínculos culturales, su población latina, su gastronomía, sus expresiones artísticas, sus tradiciones, su oferta deportiva y una identidad propia dentro de la Bahía de San Francisco.
Así lo planteó Peter Gamez, presidente y CEO de Visit Oakland, durante un desayuno-conferencia de prensa celebrado en el hotel Marquis Reforma de la Ciudad de México, ante tour operadores y representantes de medios de comunicación mexicanos, donde presentó la estrategia que el destino está desarrollando para fortalecer su presencia en este mercado.
Y en medio de esa estrategia hay un elemento que difícilmente podría ser más mexicano: una monumental Catrina de 34 pies -más de 10 metros de altura- que viajará desde la Ciudad de México hasta Oakland para convertirse en una de las nuevas grandes atracciones del destino durante las celebraciones del Día de Muertos. Visit Oakland confirmó que la pieza será instalada en Fruitvale Village a partir del 1 de octubre y permanecerá durante octubre, antes de convertirse en protagonista de la celebración del Día de Muertos del 1 de noviembre. Pero detrás de la enorme figura de La Catrina hay una apuesta turística más profunda.

Cuando el mercado se enfría, Oakland busca crecer
La pregunta inevitable ante el escenario actual es: ¿cómo consigue Oakland crecer entre los viajeros mexicanos cuando el turismo internacional hacia Estados Unidos enfrenta dificultades? La respuesta de Visit Oakland apunta hacia la especialización.
Gamez explicó que California conserva un enorme potencial para el viajero mexicano y que, de acuerdo con información manejada por Visit Oakland, 44% de los viajeros mexicanos que llegan a Estados Unidos y tienen a California como destino de interés quieren visitar este estado. La organización turística considera que existe una oportunidad concreta para que Oakland capture una mayor proporción de ese mercado.
No se trata, por tanto, de esperar a que el turista llegue por casualidad. La estrategia consiste en darle razones específicas para elegir Oakland.
Y ahí aparece una de las principales diferencias respecto de la promoción turística tradicional: Oakland intenta dejar de ser vista únicamente como la ciudad que está “cerca de San Francisco” para convertirse en un destino con personalidad propia.
La apuesta incluye arte, música, gastronomía, barrios multiculturales, festivales, deporte, cultura y experiencias vinculadas con las comunidades que han construido la identidad de la ciudad.
Oakland quiere que el mexicano se quede, no solamente que pase
Durante años, para muchos viajeros internacionales Oakland funcionó prácticamente como una extensión del recorrido por la Bahía de San Francisco. El desafío de Visit Oakland consiste ahora en cambiar esa percepción.
Que el visitante no solamente llegue a Oakland para dormir más barato o desplazarse hacia otros puntos de California, sino que la incorpore como parte sustancial de su experiencia de viaje. Y para conseguirlo, el destino está recurriendo precisamente a aquello que lo hace diferente.
La ciudad cuenta con una importante comunidad latina e hispana que representa más de 30% de su población, una circunstancia que permite establecer un vínculo cultural particularmente fuerte con México.
La relación no es únicamente simbólica. También tiene una dimensión económica.
Peter Gamez ha insistido en que la cultura puede convertirse en un verdadero motor turístico y económico. La propia Visit Oakland plantea que invertir en cultura significa fortalecer el orgullo comunitario, apoyar a los negocios locales, incentivar las visitas y modificar la manera en que los viajeros experimentan un destino.
Dicho de otra manera: la cultura no es decoración; es producto turístico.
La Catrina como estrategia turística
Es precisamente bajo esa lógica que debe entenderse la monumental Catrina que Oakland recibirá desde México.
La escultura fue elaborada artesanalmente por maestros mexicanos y alcanza una altura de 34 pies, equivalente a poco más de 10 metros. Será colocada en Fruitvale Village y formará parte de las celebraciones del Día de Muertos, una tradición que Oakland lleva más de tres décadas celebrando. La pieza no solamente pretende convertirse en una fotografía espectacular para redes sociales.
Su verdadero valor está en la historia que cuenta.
La Catrina viajará de la Ciudad de México a Oakland como una especie de puente cultural entre ambas ciudades y como símbolo de la presencia mexicana y latina en la ciudad californiana.
Visit Oakland y The Unity Council impulsaron el proyecto junto con la Ciudad de Oakland, el Consulado de México y otros actores comunitarios y culturales. Una delegación de alrededor de 25 representantes de Oakland viajó a México para acompañar el inicio de este recorrido.
El proyecto tuvo además un costo superior a los 70 mil dólares, de acuerdo con información presentada durante la visita de la delegación a México. Pero el verdadero retorno que busca Oakland no se mide solamente en el valor de la escultura.
Se mide en visitantes. En noches de hotel. En restaurantes. En compras. En recorridos. En consumo de experiencias. Y, sobre todo, en la capacidad de generar una razón adicional para que un mexicano diga: “quiero conocer Oakland”.
Del turismo deportivo al turismo cultural
Uno de los elementos que tradicionalmente han conectado a Oakland con los viajeros mexicanos es el deporte. Pero Visit Oakland pretende ampliar esa relación.
La ciudad quiere que el turista que llega atraído por un partido, un equipo o algún acontecimiento deportivo descubra también una oferta cultural que, de acuerdo con Gamez, resulta particularmente atractiva para el visitante mexicano.
Música, arte, baile, gastronomía, festivales y la diversidad de sus barrios forman parte de esa propuesta. El objetivo es transformar al viajero de paso en visitante con mayor permanencia y, consecuentemente, con mayor derrama económica.
Es una estrategia especialmente importante en un mercado turístico donde cada noche adicional representa más consumo local y mayor impacto económico.
Una delegación que habla de algo más que turismo
La presencia de Oakland en México también tuvo una característica poco habitual. No llegó solamente una oficina de promoción turística.
La delegación incorporó representantes de diferentes sectores: Visit Oakland, The Unity Council, la Ciudad de Oakland, el Consulado de México, el Puerto de Oakland, Oakland Roots and Soul, la Oakland Metropolitan Chamber of Commerce, PG&E y organizaciones culturales y filantrópicas, entre otros participantes.




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