Brasa do Brasilia, churrasquería, un viaje a Brasil, a través del fuego
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En Brasa do Brasilia, Churrasquería en Plaza Cuicuilco, el viaje comienza cuando las puertas se abren y el aroma de la carne al carbón anuncia un ritual que nació en Brasil y que hoy encuentra una nueva casa en la Ciudad de México.
Por Cairo Bermúdez

Hay experiencias gastronómicas que comienzan mucho antes de probar el primer bocado y así sucede en Brasa do Brasilia, Churrasquería, perteneciente a Pingos Group donde la garantía ya se ha comprobado en sus diferentes conceptos y espacios en la Ciudad de México incluyendo Pingo Grill en Oceania, Parque Tepeyac y Parque Delta, Del Pingo al Tango en Av. Universidad y en la Gran Terraza Coapa, entre otros.
En Brasa do Brasilia, Churrasquería en Plaza Cuicuilco, el viaje comienza cuando las puertas se abren y el aroma de la carne al carbón anuncia un ritual que nació en Brasil y que hoy encuentra una nueva casa en la Ciudad de México.
Hablamos del rodizio brasileño, una manera de disfrutar la carne que convierte la comida en una experiencia dinámica, abundante y sobre todo, compartida, aquí los cortes no llegan simplemente a la mesa, llegan en grandes espadas, por los tradicionales “gauchos”, quienes recorren el salón ofreciendo una sucesión de carnes recién salidas de la brasa.
Es un desfile que puede comenzar con una jugosa picaña y continuar con rib eye, sirloin, baby beef, pork belly, costillas al horno y hasta unos cuantos mariscos a las brasas como pulpo y camarones.
En total, Brasa do Brasilia ofrece más de 20 cortes seleccionados al carbón y precisamente ahí está la esencia del rodizio: la mesa se convierte en escenario y el comensal decide el ritmo de su propia experiencia con el pequeño semáforo que acompaña la mesa, parte fundamental del ritual.

Verde significa: “sigan sirviendo”. Rojo: “es momento de hacer una pausa”.
Una idea sencilla que transforma una comida en una especie de viaje gastronómico por diferentes texturas, aromas y puntos de cocción.
Detrás de esta propuesta se encuentra el chef brasileño Paulo Rodrigues, originario de Brasil, quien aporta su conocimiento de la cocina de su país a una experiencia que busca mantener viva la esencia de la churrasquería, pero que también incorpora sabores internacionales.
Asi como los cortes, las espadas y las brasas son la escencia del lugar, las no se quedan atrás. La barra vasta y versátil, fría y caliente, complementa el recorrido con ensaladas y aderezos, quesos artesanales, sopa de langosta y jugo de carne, carpaccios, tiraditos, ceviches de camarón, aguachile de camarón, paella y una variedad de verduras al vapor o sazonadas con hierbas aromáticas, asi como las pastas deliciosas con sus diferentes salsas. Para cerrar, un área de postres para concluir de una manera dulce toda la experiencia.
Y mientras los cortes continúan llegando a la mesa, el ambiente hace su parte. La decoración tropical, la música, la posibilidad de acompañar la comida con una caipirinha o una copa de vino y ese espíritu festivo tan característico de Brasil convierten la visita en algo que va más allá de sentarse a comer.
Es una experiencia pensada para compartir, para celebrar, para descubrir, para dejarse llevar por el fuego y sus fusión.

Pingos Group, es un grupo restaurantero que reúne diferentes propuestas gastronómicas y que plantea sus restaurantes como espacios de convivencia y entretenimiento familiar, ofreciendo momentos temáticos según la temporada y diferentes promociones para disfrutar al cien cada momento.
Actualmente, la experiencia de Brasa do Brasilia puede disfrutarse en dos puntos de la Ciudad de México: Plaza Cuicuilco Inbursa, al sur de la ciudad, y Plaza Carso Palmas, en Lomas de Chapultepec y quizá esa sea la magia del rodizio que por un momento, la distancia entre México y Brasil desaparece.
Dentro de la mixología, te invitamos a pedir el Tango No. 8 o si te gustan las notas tropicales el Primera Vez, con base de Malibu y frutos rojos, un imperdible.
Asi te recibe Brasa do Brasilia junto con su servicio de especialización que no te dejara pasar un mal momento, ya sea dentro del salón o sentados en la terraza, de todas maneras, entrarás en un ritual brasileño donde la hospitalidad, la abundancia y el sabor se encuentran alrededor de la brasa.
Una experiencia que comienza con el fuego y termina convirtiéndose en un viaje a Brasil sin salir de la Ciudad de México.




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