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Más allá del waffle: experiencia gastronómica de Frituur que está cambiando la forma de conocer Bélgica sin salir de Ciudad de México

  • Foto del escritor: Conexión Turística
    Conexión Turística
  • hace 13 minutos
  • 3 min de lectura

• La chef creativa Gipsy Torres invita a descubrir el verdadero waffle belga, muy distinto al popular estilo americano. Pato en salsa de cereza, croque madame, mejillones y cervezas belgas centenarias forman parte de una carta sorprendente.


• Después de sobrevivir a uno de los sectores más competitivos, Frituur se consolida como una joya culinaria en el corredor gastronómico de la Condesa.


Por Víctor Hugo Rubio



Ciudad de México, 24 de julio 2026.- Hay restaurantes donde se va simplemente a comer y existen otros donde cada platillo cuenta una historia. Frituur pertenece claramente a esta segunda categoría.


La experiencia en Frituur comienza desde el desayuno y continúa hasta la cena con una propuesta culinaria que rompe los lugares comunes sobre la cocina europea y permite recorrer Bélgica y los Países Bajos sin necesidad de abordar un avión.


Uno de los primeros mitos que busca derribar la chef Gipsy Torres Lara es el del waffle.

"Todos conocemos el waffle, pero realmente conocemos la versión americana. El auténtico waffle belga es mucho más ligero, delicado y con una textura completamente distinta", explica.



Por eso invita a los visitantes a olvidarse de lo que creen conocer y darse la oportunidad de probar el verdadero sabor de uno de los grandes símbolos gastronómicos de Bélgica.


Una carta que sorprende

La propuesta culinaria incluye desayunos reinventados como los huevos benedictinos servidos sobre hojaldre recién horneado, el original omelette de chilaquiles y el tradicional croque madame.


Entre los platillos fuertes destacan el pato en salsa de cereza, los mejillones preparados al estilo belga, hamburguesas de creación propia y el clásico estofado elaborado con cerveza belga.


Todo acompañado por una extraordinaria selección de cervezas importadas, consideradas uno de los grandes orgullos gastronómicos del país europeo.



La recomendación de la casa para acompañar carnes es una cerveza Carolus, cuya complejidad aromática armoniza perfectamente con los sabores de la cocina belga.


Una cocina que también crea identidad

Aunque la mayoría de las recetas respetan la tradición europea, muchas llevan el sello personal de la chef mexicana.


Desde la hamburguesa hasta el pato en salsa de cereza y el omelette de chilaquiles, todas las preparaciones fueron desarrolladas por Gipsy Torres después de numerosos viajes de investigación a Bélgica, donde estudia técnicas, ingredientes y tendencias para mantener vigente la autenticidad del proyecto.


Cada visita combina turismo, convivencia familiar y aprendizaje gastronómico, permitiéndole regresar con nuevas ideas sin perder la esencia que distingue al restaurante.


Sobrevivir también sabe a éxito

En una industria donde cerrar un restaurante durante los primeros años es una realidad frecuente, Frituur celebra otro logro igualmente importante: mantenerse vigente.


Con una plantilla de 21 colaboradores, el restaurante se ha consolidado dentro del competitivo corredor gastronómico de la Condesa, una zona donde conviven cocinas de prácticamente todo el mundo.


"De lo que más orgullosa me siento es de haber sobrevivido tantos años en un gremio tan competido y complicado como la gastronomía", reconoce la chef.


Quizá esa sea la mejor definición de Frituur: un restaurante que no sólo ofrece una comida distinta, sino una auténtica experiencia cultural donde Bélgica y los Países Bajos encuentran un inesperado hogar en el corazón de la Ciudad de México.


Y, como suele ocurrir con las grandes propuestas gastronómicas, basta una visita para comprender por qué tantos mexicanos ya lo consideran uno de los secretos culinarios mejor guardados de la capital.

 

 
 
 

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