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Miguel Ángel Monroy, el cronista que ha hecho de Tepeapulco su palabra, memoria y razón de ser

  • Foto del escritor: Conexión Turística
    Conexión Turística
  • hace 54 minutos
  • 9 min de lectura
  • El Valle de los Dioses rindió un emotivo homenaje, en un encuentro celebrado en la histórica Casa de Cortés, autoridades culturales, artistas, músicos y amigos reconocieron el trabajo de promoción cultural y turístico, del profesor Miguel Ángel Monroy, Cronista Oficial, a su Municipio de Tepeapulco, en el estado de Hidalgo.


  • El reconocimiento puso en el centro una trayectoria dedicada a preservar, interpretar y proyectar la memoria de una tierra que ha marcado profundamente su obra, su vocación y su propia forma de entender la vida.


Por Víctor Hugo Rubio, enviado


El Valle de los Dioses rinde emotivo homenaje al Cronista Miguel Ángel Monrroy


Tepeapulco, Hidalgo, 22 de agosto de 2026.- La historia de un pueblo no solamente se conserva en los archivos, en los edificios o en los documentos. También permanece viva en quienes se dedican a contarla, interpretarla, defenderla y transmitirla a las nuevas generaciones.


Bajo esa premisa, la Casa de Cortés de Tepeapulco se convirtió en escenario de un homenaje dedicado al profesor Miguel Ángel Monroy, Cronista Oficial del Municipio, cuya labor ha estado estrechamente vinculada con la preservación de la memoria, la identidad y el patrimonio cultural de esta región hidalguense.


El encuentro fue encabezado por José Yaco Guerrera, director de Arte y Cultura del Municipio de Tepeapulco, así como por el ministro Jorge Luis Olivárez Novález, coordinador de la iniciativa cultural y turística “Teotihuacán hacia el mundo, el Valle de los Dioses”.


La ceremonia reunió a representantes del ámbito cultural, artistas, músicos, amigos y personas vinculadas con el trabajo de difusión de la historia y las tradiciones de Tepeapulco, en un acto que fue, al mismo tiempo, un reconocimiento a la trayectoria personal del homenajeado y una reflexión sobre la importancia de la crónica como instrumento para mantener viva la identidad de las comunidades.


Asisitieron al encuentro el maestro Carlos Bastón “Coyocohualli”, músico y maestro de sonoridad prehispánica del Valle de los Dioses; Luis Esquerra, fotógrafo internacional; el maestro Eric Aran Hernández Ortega, coordinador de Centros Regionales en el Estado, así como la Maestra Neyda Naranjo Baltazar, secretaria de Cultura del Gobierno del Estado de Hidalgo.



Cuando la palabra encuentra la música

Uno de los momentos centrales de la ceremonia estuvo encabezado por el ministro Jorge Luis Olivárez Novález, coordinador de la iniciativa “Teotihuacán hacia el mundo, el Valle de los Dioses”.


Olivárez Novález definió el encuentro como un acontecimiento excepcional, al reunir la posibilidad de honrar, aplaudir y alentar a un maestro, amigo y promotor de la cultura.


Ministro Luis Olivárez Novález, Coord. “Teotihuacán hacia el mundo, el Valle de los Dioses


Recordó la relación que ha mantenido con Miguel Ángel Monroy a través de distintos recorridos y actividades, así como el trabajo desarrollado en torno a la vinculación entre cronistas y la difusión de la riqueza cultural de la región.


Pero el homenaje adquirió además una dimensión artística especial con la presentación de una obra que reunió tres elementos: la palabra, la música y la memoria. El poema de Miguel Ángel Monroy fue acompañado musicalmente por Carlos Bastón “Coyocohualli”, músico identificado con el trabajo de recuperación y difusión de las sonoridades prehispánicas.


De esa manera, la ceremonia dio paso a un encuentro creativo en el que la poesía del cronista y la propuesta musical de Bastón convergieron en una misma pieza. “Cuando la palabra encuentra su música, encuentra también la cultura y la amistad”, expresó Jorge Luis Olivárez Novález.


La frase sintetizó el espíritu del proyecto presentado durante el homenaje: una obra nacida del encuentro entre la palabra del cronista, la música de inspiración ancestral y la memoria histórica y cultural de una región cuya riqueza trasciende las fronteras administrativas actuales. “Miguel Ángel Monroy puso la palabra, Carlos Bastón puso la música y Teotihuacán puso la inspiración”, señaló el coordinador de la iniciativa.


Una relación profunda con Tepeapulco

Al tomar la palabra, José Yaco Guerrera reconoció que su conocimiento personal del profesor Miguel Ángel Monroy era relativamente reciente y surgió precisamente a partir de su llegada a la Dirección de Arte y Cultura del municipio.


José Yaco Guerrera Director de Arte y Cultura del Municipio de Tepeapulco


Sin embargo, señaló que ese primer acercamiento fue suficiente para advertir una característica que, desde su perspectiva, distingue al cronista: una profunda y auténtica relación con Tepeapulco.


Yaco Guerrera describió a Monroy como una persona que ha hecho de su municipio una referencia permanente en su pensamiento, en su obra y en su actividad cotidiana.


“Yo podría decir que es una de las personas que ama más profundamente a Tepeapulco de las que yo he conocido”, expresó el funcionario municipal, al señalar que el cronista parece pensar, soñar y vivir permanentemente en función de su tierra.


Para el director de Arte y Cultura, la labor de Miguel Ángel Monroy no se limita al ejercicio formal de la crónica, sino que se expresa también a través de la poesía y de distintas manifestaciones artísticas que encuentran en Tepeapulco su principal fuente de inspiración.


En ese sentido, destacó que el homenajeado ha sabido trasladar su visión y su conocimiento del municipio a versos y expresiones creativas que, además, han encontrado un acompañamiento especial en la música.


“Él piensa Tepeapulco, sueña Tepeapulco, aprecia Tepeapulco y consagra su forma de existir a este municipio”, señaló.


La afirmación sintetizó uno de los ejes centrales del homenaje: el reconocimiento a un cronista cuya relación con su comunidad no parte únicamente de la investigación histórica, sino de una vinculación afectiva y cultural con el territorio, con sus maravillas naturales y, especialmente, con su gente.



La autenticidad como valor cultural

En su intervención, José Yaco Guerrera también hizo una reflexión sobre el trabajo dentro del ámbito cultural. Señaló que, en las diferentes actividades y espacios relacionados con la cultura, es posible encontrarse con expresiones auténticas, pero también con ejercicios que pueden quedarse en la simulación.


En el caso del profesor Miguel Ángel Monroy, dijo, encontró precisamente uno de los valores que consideró fundamentales: la autenticidad. “En estas andanzas culturales uno observa de todo: autenticidad, simulación. En usted yo observo la autenticidad”, expresó.


Por ello, además de reconocer el trabajo desarrollado por el Cronista Oficial de Tepeapulco, lo exhortó a continuar con esa misma vocación creativa y con el compromiso que ha mantenido hacia su municipio.


El funcionario municipal destacó que la cultura necesita precisamente de personas capaces de mantener una relación genuina con su comunidad y de transformar esa experiencia en conocimiento, memoria y creación artística. Así, el homenaje no se limitó a reconocer una trayectoria acumulada, sino que se convirtió también en una invitación a continuar escribiendo, investigando y creando.


Tepeapulco, parte del Valle de los Dioses

El homenaje sirvió también para destacar la incorporación y participación de Tepeapulco dentro del proyecto cultural y turístico “Teotihuacán hacia el mundo, el Valle de los Dioses”.

De acuerdo con lo expuesto por Jorge Luis Olivárez Novález, esta iniciativa integra a ocho municipios: seis pertenecientes al Estado de México y dos al estado de Hidalgo.


Dentro de esta visión regional, Tepeapulco ocupa un lugar relevante como una de las localidades hidalguenses incorporadas a un proyecto que busca fortalecer la difusión de la riqueza histórica, cultural y turística de una región que comparte vínculos ancestrales.

La presencia de Tepeapulco en esta iniciativa adquiere especial significado por la profundidad histórica del municipio y por la diversidad de expresiones culturales que conserva.


La propuesta busca mirar a Teotihuacán y a su entorno no como un espacio aislado, sino como parte de una amplia región cultural en la que confluyen territorios, historias, tradiciones y comunidades.


En ese contexto, la figura del cronista adquiere una dimensión particularmente relevante. Porque si los proyectos turísticos y culturales buscan proyectar una región hacia nuevos públicos, la crónica permite aportar algo indispensable: la memoria, el contexto y las historias que dan sentido a los lugares.


No se trata solamente de promover destinos o de destacar atractivos, sino de explicar quiénes son las comunidades, de dónde vienen y qué procesos históricos han construido su identidad.


Profesor Miguel Ángel Monroy, Cronista oficial del Municipio de Tepeapulco


Un reconocimiento convertido en obra artística

Durante la ceremonia, Carlos Bastón “Coyocohualli” participó en la entrega de la obra musical concebida como parte del homenaje a Miguel Ángel Monroy. El músico expresó su orgullo por participar en el reconocimiento y destacó la oportunidad de sumar su trabajo a una creación vinculada con el cronista y con Tepeapulco.


La entrega tuvo un significado especial porque representó la materialización de una colaboración artística en la que confluyeron distintas disciplinas. Por un lado, la palabra y la sensibilidad poética del cronista; por otro, la interpretación y la sonoridad propuesta por Carlos Bastón. El resultado fue una pieza concebida no solamente como un reconocimiento personal, sino como una expresión cultural vinculada con Tepeapulco y con la memoria de la región.


La obra fue entregada al profesor Miguel Ángel Monroy en medio del reconocimiento de los asistentes, en uno de los momentos más emotivos de la jornada.


“Nuestros antepasados ya hicieron lo suyo; ahora nos toca a nosotros”

Al recibir el homenaje, el profesor Miguel Ángel Monroy agradeció la distinción y dirigió un mensaje en el que volvió a colocar a Tepeapulco como el centro de su reflexión.


Con palabras sencillas, pero cargadas de significado, habló de la tierra que le ha permitido respirar, vivir y desarrollar su obra.


Se refirió al “perfume de Hidalgo” y al “perfume de Tepeapulco”, como una manera de expresar la profunda relación que mantiene con su lugar de origen y con la gente que forma parte de su comunidad. Para el cronista, Tepeapulco no es solamente un espacio geográfico ni un escenario histórico.


Es, sobre todo, una comunidad humana

Una tierra integrada por personas que, dijo, tienen mucho que aportar y que mantienen viva la esperanza de construir un mejor futuro.


En su mensaje agradeció la presencia de los músicos y amigos que lo acompañaron durante la ceremonia, así como la generosidad de quienes hicieron posible el homenaje. Pero fue al reflexionar sobre la relación entre el pasado y el presente cuando expresó una de las ideas centrales de su intervención. “Nuestros antepasados ya hicieron lo suyo; ahora nos toca a nosotros”, señaló.


La frase resume una visión de la historia que va más allá de la contemplación. Para Miguel Ángel Monroy, el pasado representa una herencia, pero también una responsabilidad. Las generaciones anteriores construyeron su parte de la historia y dejaron un legado cultural que corresponde a las nuevas generaciones conocer, valorar y continuar.


Lo que hoy se haga, por pequeño que pueda parecer, también formará parte de la memoria colectiva del futuro. El cronista reconoció que las aportaciones individuales pueden ser modestas frente a la dimensión de la historia, pero sostuvo que lo importante es realizarlas con compromiso. “Lo que estamos poniendo a lo mejor es muy pequeñito, pero es con toda el alma, con todo el corazón”, expresó.



a esperanza de un mejor Tepeapulco

Miguel Ángel Monroy también habló del futuro.  Su deseo, dijo, es que Tepeapulco pueda convertirse en un lugar cada vez mejor para quienes lo habitan.


En esa aspiración incluyó particularmente a los jóvenes, a las personas que trabajan, estudian y participan cotidianamente en la construcción de la comunidad. Su mensaje dejó claro que la crónica no debe entenderse únicamente como un ejercicio orientado hacia el pasado.


La memoria también sirve para pensar el presente y proyectar el futuro

Conocer la historia permite comprender de dónde viene una comunidad, pero también puede ayudar a definir hacia dónde quiere dirigirse. Esa es, quizá, una de las dimensiones más importantes del trabajo de un cronista: establecer un diálogo permanente entre lo que fue, lo que es y lo que todavía puede llegar a ser.


El profesor agradeció de manera especial a Jorge Luis Olivárez Novález y señaló que, si bien ya conocía al coordinador de la iniciativa “Teotihuacán hacia el mundo, el Valle de los Dioses”, el encuentro le permitió conocer una dimensión más personal del ser humano detrás del promotor cultural.


El comentario cerró un acto marcado precisamente por esa combinación de reconocimiento institucional, amistad y trabajo cultural compartido.


La crónica como patrimonio vivo

El homenaje a Miguel Ángel Monroy también permitió poner sobre la mesa la importancia de una figura que en muchas comunidades desempeña una labor fundamental y, en ocasiones, poco visible: la del cronista.


En un tiempo caracterizado por la velocidad de la información y por la inmediatez de las redes sociales, el trabajo de quienes investigan, documentan y preservan la memoria local adquiere una relevancia particular.


Las comunidades necesitan recordar.

Necesitan conocer las historias detrás de sus calles, sus edificios, sus personajes, sus tradiciones y sus transformaciones. La crónica local permite precisamente conservar esa memoria y evitar que los acontecimientos cotidianos desaparezcan con el paso del tiempo.

Pero en el caso de Miguel Ángel Monroy, de acuerdo con los testimonios expresados durante el homenaje, esa labor ha encontrado además una extensión en la poesía y en la creación artística. Su relación con Tepeapulco se ha traducido en palabras, versos y reflexiones que buscan recuperar no solamente los grandes acontecimientos históricos, sino también el espíritu de una comunidad.


Un homenaje a una vida dedicada a contar su tierra

La Casa de Cortés de Tepeapulco fue así escenario de un reconocimiento que trascendió el carácter protocolario.


Fue un encuentro entre quienes consideran que la cultura debe mantenerse viva a través de la creación, la investigación, la música, la poesía y la memoria.


José Yaco Guerrera habló de autenticidad

Jorge Luis Olivárez Novález habló del encuentro entre la palabra, la música y la amistad. Carlos Bastón “Coyocohualli” sumó la sonoridad ancestral a un homenaje convertido también en obra artística. Y Miguel Ángel Monroy devolvió el reconocimiento con una reflexión sobre la responsabilidad de las generaciones actuales frente a la historia y el futuro.

 
 
 

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