María Nohemí Castillo Tejero, 75 años de trabajo arqueológico y defensa del patrimonio cultural de México

La iniciativa Teotihuacán hacia el Mundo: El Valle de los Dioses rindió homenaje a la investigadora del INAH por su trayectoria y aportaciones al conocimiento de las culturas prehispánicas.
El encuentro reunió a representantes de la iniciativa cultural, especialistas en arqueología, promotores de la danza y autoridades académicas, quienes destacaron la importancia de mantener vivo el legado histórico mexicano.
Por Víctor Hugo Rubio Duarte

La trayectoria de más de 75 años de la doctora María Nohemí Castillo Tejero, antropóloga y arqueóloga vinculada al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue motivo de un homenaje de la iniciativa Teotihuacán hacia el Mundo: El Valle de los Dioses, en sus oficinas, donde representantes del proyecto reconocieron su dedicación al estudio, conservación y difusión de la riqueza arqueológica de México.
Durante el encuentro, el ministro Jorge Luis Olivárez Novález, coordinador general de la iniciativa del Valle de los Dioses, destacó la importancia de reconocer a quienes han dedicado su vida al conocimiento de las raíces históricas del país. Expresó su satisfacción por recibir a la investigadora y dijo que el homenaje constituye una muestra de gratitud hacia una trayectoria que ha contribuido a mantener viva la cultura nacional.
Olivárez Novález consideró que Teotihuacán ocupa un lugar fundamental en la construcción de la identidad mexicana y sostuvo que su importancia debe proyectarse con mayor fuerza tanto entre los propios mexicanos como en el extranjero. Indicó que el conocimiento de las civilizaciones prehispánicas debe formar parte de los esfuerzos por fortalecer el orgullo nacional y promover la riqueza cultural de México ante el mundo.

El coordinador general también dio la bienvenida a Castillo Tejero como integrante de la iniciativa del Valle de los Dioses, con lo que el reconocimiento trascendió el acto protocolario para expresar la intención de mantener una relación de colaboración en favor de la difusión histórica y arqueológica.
La cultura como instrumento de transformación
José Luis Montemayor Jasso, director general de Teotihuacán hacia el Mundo: El Valle de los Dioses, afirmó que la principal dimensión de la trayectoria de Castillo Tejero no radica únicamente en los reconocimientos que ha recibido, sino en haber dedicado su vida a la cultura y a la defensa de la riqueza arqueológica del país.
Al referirse a la investigadora, destacó la amplitud de su experiencia y la continuidad de su trabajo. Para Montemayor, la permanencia en una actividad intelectual y cultural durante tantas décadas representa una contribución que trasciende los méritos individuales, porque beneficia a la sociedad mediante el conocimiento y preservación de su historia.
El director general sostuvo que la cultura constituye una vía para enfrentar los problemas de una sociedad y transformar su entorno. En ese sentido, consideró que la labor de Castillo Tejero representa un ejemplo de cómo el conocimiento, la investigación y la defensa del patrimonio pueden convertirse en instrumentos para fortalecer la conciencia colectiva.

Su intervención puso el acento en la necesidad de valorar el trabajo cultural más allá de los reconocimientos públicos, al considerar que su verdadero alcance se encuentra en la capacidad de transmitir conocimientos, formar conciencia y contribuir a la conservación de la memoria histórica de México.
Una vocación que comenzó desde la infancia
Uno de los testimonios más personales del encuentro fue el de Carlos Armella, Director Cultural del Valle de los Dioses y creador de la Fundación Armella Spitallier, quien recordó que conoció a Castillo Tejero en 1966, cuando tenía 13 años y cursaba primero de secundaria.
Explicó que su madre, Ivonne Sánchez Dávalos de Armella, lo envió al museo donde trabajaba la investigadora para solicitar apoyo en la elaboración de una tarea escolar sobre la cultura zapoteca. Castillo Tejero le asignó a una persona de su equipo para acompañarlo a la sala zapoteca y le proporcionó documentación mecanografiada que le permitió hacer el trabajo. El resultado, recordó Armella, fue una calificación de 10.

Aquel acercamiento temprano de Armella despertó y consolidó su interés por las culturas precolombinas. El testimonio ilustró la manera en que el trabajo de los especialistas puede influir en nuevas generaciones, incluso desde una consulta escolar, al abrir caminos de conocimiento que después se convierten en vocaciones de vida.
Armella relató también su propio acercamiento al patrimonio arqueológico a través de una colección de piezas fragmentadas que fueron encontradas durante trabajos de cimentación en un terreno familiar en la zona de Tetelpan. Con el paso de los años, reunió y restauró alrededor de 40 piezas, cuya entrega futura proyectó a una casa vinculada con el arquitecto Luis Barragán y el maestro Miguel Covarrubias, en Tizapán, San Ángel.
El director cultural explicó que ha dedicado parte de su trabajo a la difusión de publicaciones arqueológicas y mencionó que cuenta con aproximadamente 230 títulos digitales traducidos al francés, inglés y alemán, elaborados originalmente en español con participación de especialistas. Al agradecer a Castillo Tejero, reconoció que aquel encuentro de 1966 tuvo un significado decisivo en su acercamiento a la arqueología.
La danza como expresión de las raíces mexicanas
La doctora Aranza Zu López, fundadora y coordinadora general del Ballet Arte y Folclor de Aranza Zu López, se sumó al reconocimiento con un mensaje centrado en la importancia de conocer, abrazar y compartir las raíces culturales de México.

La promotora cultural expresó su admiración por la pasión con la que Castillo Tejero habla de su profesión y de la necesidad de que los propios mexicanos conozcan su historia. Consideró que el conocimiento de las culturas originarias no debe limitarse a los especialistas, sino que debe convertirse en una herramienta para fortalecer el sentido de pertenencia y el orgullo nacional.
Aranza Zu López destacó que el legado de una persona no se mide exclusivamente por los premios o por los acontecimientos del pasado, sino por la capacidad de continuar construyendo y dejar una huella en los demás. Desde su experiencia en la formación artística, subrayó que la trascendencia cultural también se manifiesta en cada alumno y en las personas que reciben y transmiten esos conocimientos.
Su intervención vinculó la investigación arqueológica con la danza y las expresiones artísticas tradicionales, al señalar que ambas contribuyen a preservar y transmitir la historia. Manifestó su interés en que se concrete un encuentro académico o una conferencia con Castillo Tejero para compartir su experiencia con nuevos públicos.
La experiencia de la investigadora: conocimiento, pruebas y perseverancia
Al recibir las muestras de reconocimiento, la doctora Nohemí Castillo agradeció las palabras de los participantes y compartió algunas reflexiones sobre su manera de ejercer la investigación y la docencia.

Castillo Tejero señaló que procura mantener activa la mente y que esa convicción ha influido en su decisión de continuar trabajando. Desde su perspectiva, la actividad intelectual y la disposición para seguir aprendiendo son fundamentales para conservar la capacidad de aportar conocimientos a lo largo de la vida.
La investigadora habló de su compromiso con la verdad y con la comprobación de los hechos. Explicó que procura respaldar sus afirmaciones con pruebas y que no evita expresar sus puntos de vista, incluso cuando se dirige a personas que ocupan posiciones de autoridad. Con humor, reconoció que su facilidad para hablar y su costumbre de explicar ampliamente los temas han sido rasgos característicos de su personalidad.
Una trayectoria que abre posibilidades de colaboración
En el homenaje también participó la doctora Ariadna Salgado Arestegui, vicerrectora de la Universidad Santander (UNISANT), quien expuso los desafíos que enfrenta actualmente el sector educativo y las alternativas que impulsa la institución para facilitar la continuidad de los estudios.
Salgado Arestegui explicó que las universidades deben responder a nuevos requerimientos de las autoridades y que los tiempos administrativos pueden dificultar la creación de programas y el desarrollo de proyectos académicos. Consideró que la educación, desde los primeros niveles hasta la universidad, enfrenta dificultades que obligan a buscar mecanismos para ampliar oportunidades de formación.

Detalló que la Universidad Santander ofrece programas orientados a facilitar la incorporación al mercado laboral, así como alternativas de revalidación y equivalencia para personas que dejaron inconclusos sus estudios. También mencionó sus programas de maestría y doctorado en Ciencias de la Educación, además de los esfuerzos de internacionalización para ampliar su presencia en América Latina y otros mercados.
La vicerrectora expresó su disposición a explorar actividades de difusión del conocimiento mediante recursos académicos y plataformas en línea de la universidad, que permitirían acercar las experiencias de investigadores y especialistas a públicos más amplios.
Teotihuacán, eje de una identidad que debe difundirse
Al cerrar el encuentro, Olivárez Novález reiteró que Teotihuacán hacia el Mundo: El Valle de los Dioses busca articular distintas vertientes culturales y académicas para proyectar la riqueza histórica mexicana. Recordó que la iniciativa ha impulsado actividades en torno al 20 de marzo con el propósito de promover el reconocimiento internacional de Teotihuacán y de sus aportaciones a la civilización mesoamericana.
El Coordinador General compartió experiencias de su trayectoria diplomática, durante la cual trabajó en 11 embajadas, y señaló que en el exterior la imagen turística de México suele concentrarse en destinos como Cancún, mientras que la información sobre su patrimonio cultural no siempre alcanza la misma difusión.

También recordó que en su paso por el Servicio Exterior Mexicano, participó en esfuerzos para recuperar más de 45 mil piezas que estaban destinadas a la comercialización, aunque señaló las dificultades económicas y administrativas que enfrentaban su traslado y ubicación posterior en México.
El homenaje a Castillo Tejero permitió reunir distintas experiencias alrededor de una preocupación compartida: fortalecer la investigación, educación y difusión del patrimonio cultural mexicano. La trayectoria de la arqueóloga fue reconocida no sólo por su duración, sino por su contribución al conocimiento de las raíces históricas del país y por la necesidad de mantener ese legado al alcance de las nuevas generaciones.




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