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Espiritualidad, tradición y vino: el alma de la nueva “Ruta de la Fe” en el norte de México

  • Foto del escritor: Conexión Turística
    Conexión Turística
  • 20 ago
  • 3 Min. de lectura
  • Los municipios de Parras y Torreón, en el estado de Coahuila, así como Monterrey. En Nuevo León, presentaron ante medios de comunicación la nueva ruta de turismo religioso, con la cual abren sus puertas al viajero del alma, con un recorrido que une devoción, identidad y experiencias inolvidables.


  • En el íconico restaurante de la "Hacienda de los Morales", en Polanco, Ciudad de México, Sujey Alvarado Flores, directora de la OCV de Torreón, Olga Lara, presidenta de la Oficina de Convenciones y Visitantes de Parras, Claudia Ibarra, directora de Cultura de Monterrey, y Fabián Garza Maza, presidente de Touroperadores de Nuevo León, dieron a conocer los detalles de esta nueva "Ruta de la Fe".


Por Víctor Hugo Rubio


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La fe no conoce fronteras, y ahora tampoco límites geográficos. Con el lanzamiento de la Ruta de la Fe, los municipios de Monterrey, Torreón y Parras de la Fuente han tejido una red de espiritualidad, historia y tradiciones vivas, que permiten al viajero reencontrarse consigo mismo mientras recorre el corazón religioso y cultural del norte de México.


Cada uno de estos destinos del norte de la República mexicana aporta una esencia única a esta experiencia espiritual y sensorial.


Sujey Alvarado Flores, directora de la OCV de Torreón, enfatizó que este recorrido espiritual está diseñado para ofrecer una experiencia integral: iglesias, museos, gastronomía y hospitalidad regional. En Torreón, también se suman experiencias en el Centro Histórico y museos que permiten al visitante comprender el alma del norte.


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Torreón: un Cristo que abraza el desierto

En Torreón, el símbolo máximo de la ruta es el imponente Cristo de las Noas, uno de los monumentos religiosos más grandes de Latinoamérica. Acompañado de un via crucis y un santuario mariano, el sitio se ha vuelto un ícono tanto turístico como espiritual, agregó Sujey.


Parras de la Fuente: el vino, la tierra y el alma

Olga Lara, presidenta de la Oficina de Convenciones y Visitantes de Parras, fue enfática al decir que la fe en Parras está enraizada en la vida diaria de su gente, desde sus festividades religiosas hasta sus cosechas.


El Santo Madero, una capilla centenaria ubicada en lo alto de un cerro, representa uno de los puntos más emblemáticos de esta ruta. Ahí se conservan "votos" antiguos, testimonios de milagros y favores recibidos, como parte de una espiritualidad que trasciende generaciones.


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“En Parras, no hay playa, pero tenemos tierra fértil, historias vivas, y una fe que se respira en cada esquina”, compartió Olga Lara.


El recorrido espiritual también se entrelaza con la Ruta del Vino, ya que Parras alberga la Casa Madero, la vinícola más antigua del continente, fundada en 1597. Durante la vendimia, los visitantes pueden ser parte de ceremonias de agradecimiento, danzas y misas, en honor a la cosecha.


La Virgen de San Juan de los Lagos y la Virgen de la Asunción, patrona del pueblo, tienen sus propias festividades, marcadas por peregrinaciones, matachines y rituales profundamente emotivos. Aquí, la fe no solo se ve: se escucha, se baila y se canta.


Monterrey: devoción entre modernidad e historia

Monterrey, ciudad de contrastes y pujanza industrial, también muestra un rostro profundamente devoto y cultural. Claudia Ibarra, directora de Cultura de la capital regiomontana, destacó que esta ciudad es única en el país al contar con dos basílicas oficiales: la Basílica de Guadalupe y la del Roble, sumadas a la Catedral Metropolitana.


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La ruta en Monterrey incluye además sitios históricos como el Museo Metropolitano (antigua presidencia municipal) y el Museo de la Arquidiócesis, aportando contexto histórico y espiritual al peregrino urbano. En temporadas religiosas como Semana Santa o las fiestas guadalupanas, Monterrey se llena de luz, devoción y tradición.


Una ruta para el alma y los sentidos

La Ruta de la Fe no es una peregrinación convencional. Es una fusión de espiritualidad con identidad regional, en la que las festividades populares, la gastronomía y la hospitalidad del norte crean una experiencia profunda. La devoción se mezcla con la alegría de los matachines, con la música de las danzas, con el aroma de los viñedos y el sabor de una cocina rica en historia.


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“La fe es una experiencia que se vive a través de todos los sentidos, y eso es lo que queremos ofrecer al visitante”, comentó Fabián Garza Maza, presidente de la Asociación de Touroperadores de Nuevo León.


El paquete completo incluye cinco noches de hospedaje, visitas guiadas, transporte terrestre y actividades por un costo aproximado de 8 mil pesos por persona, en habitación doble, con la posibilidad de personalizar la experiencia, dio a conocer Fabián.


La Ruta de la Fe ya está disponible para reservar o recorrer de manera libre a partir de octubre próximo. Todos los detalles e itinerarios están disponibles en www.larutadelafe.com.

 

 

 
 
 

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