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“Cuna de Tierra” es cuna de vinos de alta gama que sorprenden en el “Valle de la Independencia”

· El viñedo, ubicado en Dolores Hidalgo, Guanajuato, forma parte de en un rancho de 120 hectáreas, donde se trabajan 36 hectáreas para uva de vino y 9 para uva de mesa. Ahí se produce aceite de oliva extra virgen y muchos productos más.


Por Víctor Hugo Rubio



Enclavada en la Cuna de la Independencia Nacional, Dolores Hidalgo, lugar al que debe su nombre, “Cuna de Tierra” es hoy la empresa vinícola más pujante del estado de Guanajuato, que produce una amplia variedad de vinos de mesa, tintos, blancos, rosados y moscatel de gran calidad, con “Independencia y Carácter”, como reza su slogan.


Jorge Alberto Garay, Guía y Sommelier certificado de la empresa vinícola, comenta que “Cuna de Tierra” ha venido creciendo conforme a la demanda. Hoy en día produce cerca de 120 mil botellas anuales, que representan cerca del 22 por ciento de la producción total del estado de Guanajuato. Es la bodega que más produce hoy en día en la región.


El viñedo de “Cuna de Tierra” forma parte de Bodegas Vega-Manchón que produce vinos de alta gama y se encuentra ubicado en un rancho de 120 hectáreas de extensión, de las cuales se trabajan 45 hectáreas, 9 para uva de mesa y 36 para uva de vino. De ellas es de donde se saca la producción vinícola. Además, cuenta con 11 hectáreas de olivo, que se utiliza como preventivo de plaga, y a parte se produce aceite extra virgen.


Explica que “Cuna de Tierra” toma su nombre de la región de Dolores Hidalgo: Cuna, porque es la Cuna de la Independencia Nacional, y porque el vino tuvo que ver con el cura Miguel Hidalgo. Y Tierra, porque es el renacimiento de la tierra, en esta zona.


“Le llamamos Cuna de Tierra porque la vinícola está ubicada alrededor de Dolores Hidalgo, cuna de la Independencia Nacional, y si se dan cuenta es que Miguel Hidalgo, ya desde el año de 1802, derivado de que tenía un hermano que también era cura y acababa de fallecer, llega aquí a suplirlo en su puesto y en esa época sólo los franciscanos tenían permitido producir vino para la celebración eucarística”, agrega.



Al hacer historia cuenta que: “Al suplir a su hermano Hidalgo planta lo que le corresponde y llega un punto en que la producción de uva llega a ser elevada, y el vino lo regalaba en sus fiestas. A la Corona le molestan los sucesos, da la orden de retirar el viñedo, pero se niegan y, como había otras razones históricas, se da le levantamiento en armas. A partir de ahí marcamos vestigios de que en esta región de Guanajuato hubo plantación de viñedos, por lo tanto, se autonombraron como Valle de la Independencia”, remarcó.


Jorge Garay narra que para el 2005 se produce el primer vino oficial de la bodega de “Cuna de Tierra”, que fue una mezcla de cuatro variedades de uva. La idea de mezclar nace del concepto de hacer vinos más limpios, sin tanta parte química, y que cada uva ayude a corregir lo que está haciendo falta. La primera producción fue de 3,000 botellas.


El sommelier nos explica que la uva de vino es pequeña, como un bluberry, visualmente bonita, es jugosa y dulce en boca, su cascara es gruesa, y de ella provienen los colores. A su vez, la uva para mercado, tiene la cascara muy delgada, no se usa para hacer vino.


Cuando la uva todavía no está lista, a pesar de que ya está colorida, nos percatamos por dos factores: primero, tallo la cascara y no pigmenta, tiene que pigmentar para saber que ya está lista o cerca de su punto de maduración. Y después, la semilla nos lo confirma. Si la semilla estuviera de un color café me indica que está lista para ser cosechada.


Añade que antes de iniciar como proyecto vinícola, el rancho era utilizado para la plantación de chiles. Luego llega un enólogo de España hace varias pruebas en la región, ve que el dueño tenía uva de mesa plantada y que se le rezagaba. Decide comprársela y se pone a hacer vinos dulces que vendía en la orilla de la carretera. En 1993, le gusta la idea de negocio, se asocia y planta uvas de vino, se traen alrededor de siete variedades y empieza a experimentar en esta parte de Dolores Hidalgo, Guanajuato.


La vinícola cuenta con 230 barricas, cada una de ellas con capacidad para 300 botellas de 3 cuartos de litro. Maneja tres tipos de roble: americano, francés y húngaro. Cada barrica da un aporte diferente en aromas y estructura en los vinos; la barrica americana es más tropical con coco, vainilla, chocolate y café. La barrica húngara es más entre flores y caramelos, un aroma muy característico y atractivo para el mercado nacional.



El especialista indica que la barrica francesa realiza vinos con mayor estructura, sabor y complejidad aromática, entre especias, tostados, miel, vainilla y frutos secos. “La idea es que nuestros vinos pasen por los tres tipos de barricas para que puedan adquirir aromas diferentes. En el mundo del vino lo más importante es “complejidad” que significa que puedas decir huele a fruto, huele a flor y huele a madera. Regularmente la barrica tiene una vida de cinco años, y después de ese tiempo se vende a destilerías o a cervecerías”.


Las etiquetas que actualmente produce “Cuna de Tierra” son: Pago de Vega, ensamble con varietales Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Cabernet Franc. Crianza de 14 a 18 meses en barrica nueva de origen francés y un año de reposo en botella. Cuna de Tierra, es un ensamble de Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Cabernet Franc, Crianza de 12 meses en barrica americana francesa y húngara de primer y segundo uso.Cuna de Tierra, ensamble Semillon-Sauvignon Blanc en maceración.


Cuna de Tierra, Syrah y Merlot, ensamblan en un delicado vino. Crianza de 12 meses en barrica francesa y húngara nuevas y de segundo uso.Cuna de Tierra, Dolores Hidalgo y El Valle de San Vicente, en Baja California, se unen para elaborar este vino Nebbiolo, Malbec y Tempranillo, mediante maceración prefermentativa, a baja temperatura para extraer aromas finos. Crianza de 12 meses en barricas nuevas y de segundo uso de roble francés, húngaro y americano.


Torre de Tierra, ensamble Tempranillo-Cabernet Sauvignon en maceración prefermentativa y carbónica. Crianza de 3 a 6 meses en barrica de roble blanco americano, francés y húngaro. Torre de Tierra Blanco Monovarietal 100% Semillón, almacenada en cámara fría posterior a la cosecha y fermentada a baja temperatura. Reposado en sus propias lías. Decantación en acero inoxidable sin filtrar.


Y finalmente, Lloro de Tierra, vino generoso procedente de uva de mesa Moscatel, Ruby Seedless, Rosa del Perú y Cardenal. Conservación y envejecimiento en cava profunda. Sistema de solera con barricas de roble francés. Madurez mínima: 5 años. Etiquetas, casi todas, de Cuna de Tierra multipremiadas a nivel internacional.




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