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Tres destinos de Pueblos Mágicos en Puebla, donde la sierra se convierte en identidad

Foto del escritor: Conexión Turística
Conexión Turística
hace 11 minutos
7 min de lectura
  • En esta última entrega del reportaje de PM visitamos Tlatlauquitepec, Xicotepec y Zacatlán, así se cierra el recorrido por los 12 Pueblos Mágicos de Puebla. Paisajes serranos, café, manzanas, relojes monumentales, gastronomía tradiciones vivas, y naturaleza forman parte de la diversidad turística de este gran estado.


  • El constante crecimiento y consolidación de Puebla como uno de los destinos turísticos más relevantes del país, con sus extraordinarios pueblos mágicos, es una de las muchas razones por las que se eligió a la capital poblana para albergar la ceremonia de premiación del Ángel de Turismo 2026, el ya próximo 29 de octubre.


Por Víctor Hugo Rubio



Puebla cierra el recorrido por sus 12 Pueblos Mágicos con tres destinos que comparten la riqueza de la sierra, que han construido identidades turísticas bien diferenciadas: Tlatlauquitepec, Xicotepec y Zacatlán representan tres expresiones de un mismo territorio. Son Montañas, bosques, neblina, tradiciones, arquitectura y comunidades que convirtieron sus recursos naturales y culturales en una oferta turística muy diversificada.


Los tres municipios fueron incorporados al programa en años consecutivos: Tlatlauquitepec y Xicotepec en el 2012, mientras que Zacatlán lo obtuvo en 2011.



Tlatlauquitepec: montañas, neblina y aventura.


Rodeado de bosques y montañas, Tlatlauquitepec recibió la denominación de pueblo mágico en 2012, y concentra buena parte del paisaje característico de la sierra poblana. El municipio combina naturaleza, arquitectura religiosa, tradiciones comunitarias y actividades de aventura.


De acuerdo con información turística de la Sectur, uno de sus principales atractivos es el Cerro de Teconte, la arquitectura colonial y diversos santuarios religiosos. Sus artesanías son otros de los importantes atractivos para los visitantes y turistas.



El paisaje está marcado por los oyameles, el aire frío y las nubes que suelen descender sobre las montañas. La imagen serrana se completa con cultivos de flores, particularmente tuberosas, utilizadas para la elaboración de tapetes y ofrendas durante las celebraciones dedicadas a la Virgen de la Asunción.


El nombre de Tlatlauquitepec procede del náhuatl y está relacionado con la imagen de un “cerro que colorea o arde”, una referencia al aspecto que adquiere la montaña cuando recibe la luz del atardecer.



La geografía del municipio abre posibilidades para el turismo de naturaleza y aventura. Entre sus atractivos se encuentran diversas grutas, que pueden ser exploradas mediante actividades de espeleología, y tres tirolesas de 80, 150 y 200 metros.


Otro punto para observar el paisaje es el campanario de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, desde donde es posible contemplar el Cerro Cabezón a la distancia.


Patrimonio y experiencias

La visita puede complementarse con el trabajo pictórico de Luis Toral González, cuyos murales se encuentran en la casa cural ubicada junto a la parroquia.



La gastronomía y las bebidas tradicionales también forman parte de la experiencia serrana. Entre ellas destaca la Yolixpa, licor de hierbas característico de la región, además del café orgánico producido en Mazatepec.


Tres experiencias imperdibles en Tlatlauquitepec:

  • Admirar las pinturas de Luis Toral González en la casa cural.

  • Conocer y adquirir café orgánico de Mazatepec.

  • Probar la tradicional Yolixpa.


Xicotepec: café, montaña, gastronomía y tradición mística.


Enclavado en la sierra poblana, Xicotepec fue nombrado pueblo mágico en 2012, y tiene en el café uno de sus principales elementos de identidad. Su paisaje está dominado por montañas, árboles de aguacate y cafetales, mientras el clima cálido favorece una actividad agrícola que forma parte de la vida cotidiana del municipio.


El café no es, sin embargo, el único componente de su identidad. Xicotepec mantiene una particular relación entre las tradiciones religiosas de origen europeo y prácticas vinculadas con las antiguas culturas mesoamericanas.



Uno de los espacios fundamentales para comprender esta mezcla cultural es La Xochipila, peña ubicada en el centro de la población que históricamente ha funcionado como centro ceremonial.


La tradición local relaciona este sitio con Xochipilli, Dios asociado con las flores, y con San Juan Bautista. Cada 24 de junio se realiza una celebración que reúne elementos de ambas tradiciones.



La presencia de esta memoria cultural también se expresa en el teponaxtle, instrumento musical de madera que se conserva en el Palacio Municipal y que forma parte de las celebraciones tradicionales.


La Xochipila constituye así uno de los espacios donde se puede observar con mayor claridad la continuidad de prácticas culturales indígenas dentro de una población que también mantiene una fuerte tradición católica.



Café y patrimonio

Más allá de las celebraciones, Xicotepec ofrece recorridos por espacios históricos y religiosos, además de experiencias vinculadas con la gastronomía y bebidas regionales.


Entre los sitios que forman parte del recorrido está la Casa del Monje, inmueble asociado a una leyenda local, y la pequeña Iglesia de Santa María de Guadalupe, en Ahuaxintitla.



Para quienes buscan conocer la dimensión gastronómica del municipio, entre las experiencias mencionadas se encuentra probar la bebida elaborada con vodka y acachul, además de recorrer los espacios donde se mantiene viva la tradición cafetalera.



Tres experiencias imperdibles en Xicotepec:

·         Conocer La Xochipila y su importancia ceremonial.

·         Recorrer los jardines de la Casa del Monje y conocer su leyenda.

·      Acercar a tradición cafetalera, probar bebidas elaboradas con productos regionales.

 

Zacatlán: manzanas, relojes monumentales, vitromuralismo y barranca.


Zacatlán de las Manzanas fue incorporado al programa de Pueblos Mágicos en 2011, y su identidad turística está vinculada con la producción de manzana, elaboración de sidras, panadería tradicional, relojería y los paisajes de la Barranca de los Jilgueros.


La neblina es parte habitual de la atmósfera del municipio, que se encuentra al borde de esta barranca.



La actividad agrícola ha marcado durante generaciones la vida local, especialmente mediante el cultivo de manzana, fruta que se utiliza para producir, entre otros productos, sidras, licores y mermeladas.


La celebración más representativa de esta actividad es la Feria de la Manzana, que reúne actividades culturales, bailes y desfiles de carros alegóricos. Pero si existe un elemento que distingue particularmente a Zacatlán es su tradición relojera.


El tiempo también es patrimonio

En el municipio se encuentra la fábrica Centenario, fundada en 1918, cuya producción de relojes monumentales ha trascendido las fronteras de Puebla. Sus piezas han sido instaladas en iglesias, torres y plazas de diferentes lugares de México y otros países.


En las instalaciones funciona el Museo de Relojes y Autómatas Alberto Olvera Hernández, donde se puede conocer parte de la evolución histórica de los mecanismos utilizados para medir el tiempo.



En el centro de Zacatlán, la Plaza de Armas cuenta además con un monumental reloj Centenario, integrado al paisaje urbano mediante un diseño floral y dos carátulas. Los fines de semana, el espectáculo de autómatas que se presenta desde los balcones del museo complementa esta experiencia.


Más allá del centro histórico

La riqueza turística de Zacatlán se extiende hacia sus comunidades y áreas naturales. San Miguel Tenango conserva tradiciones y costumbres indígenas y constituye uno de los espacios para conocer la diversidad cultural de la región.


El municipio cuenta con varios espacios museísticos, entre ellos los relacionados con la relojería, la fotografía, la historia regional, el vino, las armas y el vitromuralismo.


En materia de naturaleza y producción agrícola, la denominada “blueruta” permite acercarse a Xoxonacatla, comunidad ubicada a cerca de 10 kilómetros, donde están las plantaciones de blueberry y se elaboran productos como mermeladas, vinos y licores.


El Parque Natural Barranca de los Jilgueros ofrece, además, actividades relacionadas con el paisaje y la aventura, entre ellas una tirolesa de aproximadamente 1,500 metros de longitud y 500 metros de altura, de acuerdo con información turística del destino.



El sabor de Zacatlán

La experiencia no estará completa sin la gastronomía local. Uno de los productos más conocidos es el pan relleno de queso ranchero, acompañado con café. Las huertas de manzana permiten acercarse al proceso de cultivo con recorridos donde los visitantes pueden conocer la floración, poda, cosecha y cuidados de los árboles.


También existen opciones para conocer las plantaciones de manzanas y de blueberry y sus procesos de transformación.



Entre las experiencias que destacan en Zacatlán se encuentran:

  • Probar el tradicional pan relleno de queso ranchero.

  • Conocer las huertas de manzana y las plantaciones de blueberry.

  • Recorrer el Museo de Relojes y Autómatas.

  • Visitar la Barranca de los Jilgueros.

  • Conocer Xoxonacatla y su producción de blueberry.

  • Recorrer corredores artesanales y conocer trabajos en madera, piedra, lana y ocoxal.

  • Recorrido por huertos para conocer el proceso de producción de manzana.


Los Vitromulares un recorrido singular por la ciudad lleno de arte.


Una sierra con distintas identidades

El recorrido por Tlatlauquitepec, Xicotepec y Zacatlán permite observar que el concepto de Pueblo Mágico no responde a una fórmula única.


En Tlatlauquitepec, la montaña, los bosques y las actividades de aventura son parte fundamental de la experiencia.


En Xicotepec, el café, la tradición indígena y los espacios ceremoniales construyen una identidad marcada por la convivencia de diferentes expresiones culturales.


Y en Zacatlán, la manzana, la relojería, la panadería, los museos y la Barranca de los Jilgueros conforman una propuesta en la que producción local, patrimonio y naturaleza se encuentran.



Los 3 destinos muestran una característica común: actividad turística estrechamente vinculada con aquello que las comunidades producen, conservan y transmiten.


No se trata solamente de visitar un paisaje o fotografiar una plaza. La experiencia turística pasa por conocer el café que se cultiva, la fruta que se transforma, el reloj que se fabrica, la bebida tradicional que se prepara, las celebraciones que se mantienen y los conocimientos que continúan transmitiéndose entre generaciones.


Turismo comunitario: el siguiente desafío

La dimensión comunitaria adquiere especial relevancia dentro de la estrategia turística para los Pueblos Mágicos de Puebla.


La Secretaría de Turismo federal ha señalado a Puebla como uno de los estados donde se ha avanzado en la consolidación de modelos de turismo comunitario, con el objetivo de que los beneficios de la actividad turística alcancen a las propias comunidades.


En ese contexto, Sectur ha destacado que más del 70% de los Pueblos Mágicos poblanos se encuentran económicamente consolidados, mientras permanece activa la estrategia federal orientada a modernizar y digitalizar pequeños comercios y prestadores de servicios turísticos de los 12 municipios.


El reto es que esa transformación no signifique únicamente aumentar el número de visitantes, sino fortalecer la capacidad de las comunidades para participar en la cadena de valor turística, comercializar sus productos, preservar sus expresiones culturales y generar ingresos a partir de sus propios recursos.


Puebla: 12 Pueblos Mágicos, una misma diversidad

Con esta triada de Tlatlauquitepec, Xicotepec y Zacatlán concluye el recorrido por los 12 Pueblos Mágicos de Puebla. Cuatro entregas, doce municipios y una diversidad que difícilmente puede resumirse bajo una sola imagen de Puebla. Hay ciudades históricas, pueblos indígenas, montañas, bosques, cafetales, manzanas, artesanías, gastronomía, arquitectura religiosa, tradiciones ancestrales y experiencias de naturaleza.


El común denominador está en esa diversidad: cada Pueblo Mágico tiene una historia propia y una manera particular de convertir su patrimonio en experiencia turística.


El constante crecimiento y consolidación de Puebla como uno de los destinos turísticos más relevantes del país, con sus extraordinarios pueblos mágicos, es una de las muchas razones por las que se eligió a la capital poblana para albergar la ceremonia de premiación del Ángel de Turismo 2026, el ya próximo 29 de octubre.



 
 
 

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