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Museo del Santo, “el enmascarado de plata”, un imperdible si visitas Tulancingo, Hidalgo

· El recinto de exhibición fue inaugurado el 23 de septiembre de 2009, por Jorge Márquez Alvarado, alcalde de Tulancingo y el “El Hijo del Santo”, en el centro de un pequeño complejo turístico ubicado en la antigua estación de ferrocarril.


Por Víctor Hugo Rubio


Santo, “el enmascarado de plata”, fue uno de los ídolos más grandes e importantes de la lucha profesional en México, a lo largo de cuatro décadas, y sí fue profeta en su tierra. Rodolfo Guzmán Huerta, originario de Tulancingo, Hidalgo, es el nombre de quien le dio vida al legendario y aguerrido luchador, por ello tiene desde 2009 su Museo del “Santo”.


El museo del Santo fue inaugurado el 23 de septiembre de 2009,​ por el presidente municipal de Tulancingo, Jorge Márquez Alvarado, y por el “El Hijo del Santo”, espacio que se encuentra ubicado en la antigua estación de ferrocarril de esa ciudad hidalguense, en memoria de este luchador, que además fue actor de cine y participó en 52 películas.


En medio de un pequeño complejo turístico, donde viejos vagones de ferrocarril fueron convertidos uno en cafetería y otro en un área de exhibición y venta de artesanías, una plazuela para conciertos musicales, y un amplio jardín donde se exhibe una estatua grande del enmascarado de plata, se encuentra el Museo del “Santo”.



A la entrada del Museo se exhiben en dos cuadros colgados en la pared el acta de nacimiento y la fe de bautismo que acreditan que Rodolfo Guzmán Huerta nació en la Ciudad de Tulancingo de Bravo el 23 de septiembre de 1917, personaje presumido por los tulancinguenses y quien falleció en Ciudad de México el 5 de febrero de 1984.


Un espacio importante ocupan en una de las paredes del museo dos grandes cuadros con las fotografías de María de los Ángeles Rodríguez Montaño, esposa de Rodolfo Guzmán Huerta, con quien tuvo 10 hijos. También se muestran copias de la exitosa historieta del Santo, que en los albores de los años 50´s empezó a publicar a colores, José Guadalupe Cruz, y que en aquel entonces tenía un precio de 60 centavos.



El 26 de julio de 1942, el luchador Rodolfo Guzmán Huerta, debutó oficialmente como el personaje de “El Santo”, en la antigua Arena México, con consecuencias inesperadas, ya que se cuenta que como todo México quería al Santo, era tanta la demanda por verlo que en ocasiones el enmascarado de plata aparecía programado el mismo día y a la misma hora en dos lugares distintos.


Fotografías y reseñas del rudo luchador -mucha gente pensaba que era de los técnicos pero, no- desde sus inicios en los cuadriláteros, su paso por el cine, anuncios de sus películas, luchadores con los que peleó, máscaras, entre otros, conforman una exhibición de más de 200 piezas incluidos objetos personales del enmascarado de plata.



Rodolfo Guzmán Huerta nació en 1917, en Tulancingo, Hidalgo, pero cuando tenía cinco años se mudó con su familia a Ciudad de México. A los 16 años debutó como luchador profesional. Y fue hasta que tenía 25 años cuando fue conocido como El Santo, en el bando de los rudos.


Una estatua del luchador aplicando la llave que lo inmortalizó, “la de a caballo”, es uno de los objetos más observados en el museo, donde las personas que asisten a este lugar se pueden tomar la fotografía con este legendario luchador, simulando que te aplica la famosa y exitosa llave “de a caballo”.



Otro de los acervos importantes de este Museo del Santo es una exposición sinigual de muchas máscaras plateadas que fueron utilizadas por Rodolfo Guzmán Huerta a lo largo de su carrera como luchador, para darle vida a icónico “Santo”, el enmascarado de plata.


El museo está ubicado en la antigua estación de ferrocarril de Tulancingo, en la calle Rodolfo Guzmán Huerta, sin número, en la Colonia Los Álamos. El museo abre de martes a domingo. Y hoy es un imperdible para los turistas nacionales que viajan a esta ciudad.



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