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La monumental devoción de Chignahuapan, descubre la Basílica de la Inmaculada Concepción y su tradición religiosa

  • Foto del escritor: Conexión Turística
    Conexión Turística
  • 6 dic 2025
  • 3 Min. de lectura
  • Invitados por “Turitour” y la agencia experta en experiencias de viaje “Rehiletes”, periodistas especializados en turismo realizaron una visita inmersiva al impderdible Pueblo Mágico de Chignahuapan, en el estado de Puebla.


Por Víctor Hugo Rubio Duarte



Chignahuapan, Puebla.- Entre los tesoros culturales y de turismo religioso que tiene el Pueblo Mágico de Chignahuapan, en el estado de Puebla, destaca un monumento singular que asombra por su dimensión, técnica y simbolismo: la Basílica de la Virgen de la Inmaculada Concepción, hogar de una de las esculturas religiosas bajo techo más grandes de toda Latinoamérica.


Invitados por "Turitour" y la agencia experta en experiencias de viaje "Rehiletes", un grupo de periodistas especializados en turismo realizó una visita inmersiva a este Pueblo Mágico de Chignahuapan, destino que especialmente en temporada decembrina atrae a miles de visitantes por sus esferas, su ambiente festivo y su profundo legado religioso.


Un ícono monumental esculpido en cedro


La visita guiada permitió adentrarse en uno de los recintos más impactantes del arte sacro mexicano. La monumental figura de la Inmaculada Concepción, resguardada en esta basílica, es un prodigio de ingeniería artesanal y un símbolo de la profunda devoción que caracteriza a Chignahuapan.


Tallada en madera de cedro por los artistas poblanos José Luis Silva y su hija Carmen Silva, la escultura se eleva 14 metros de altura, de los cuales 12 metros corresponden únicamente al cuerpo de la Virgen, desde su corona hasta sus pies. Para su construcción se utilizaron alrededor de 150 árboles, traídos desde el estado de Veracruz, ensamblados pieza por pieza para dar vida a esta creación colosal.


La imagen muestra a la Virgen María en actitud triunfante, venciendo al demonio, con los pies sobre el mundo y cargando al Niño Jesús. Su corona y los rayos que la rodean, que en perspectiva frontal asemejan la cruz de Cristo, otorgan una fuerza visual que domina todo el recinto, explicó la guía Gabriela Hernández.


La pieza incorpora además la escena bíblica de Adán y Eva expulsados del paraíso, un elemento añadido por el propio escultor para enfatizar el contraste entre el pecado original y la pureza absoluta de María.


Una obra con historia y reconocimiento eclesiástico


La escultura y el templo que la resguarda fueron inaugurados en 1972, marcando un capítulo relevante para la comunidad local. Décadas más tarde, en 1999, el templo recibió la distinción de basílica menor por parte de la Iglesia católica, mientras que la escultura obtuvo la coronación canónica, un reconocimiento otorgado únicamente a imágenes marianas con gran arraigo devocional.


En el atrio, los visitantes encuentran el monumento al cura Ildefonso Illescas Pichardo, el sacerdote visionario que impulsó y coordinó la construcción de este santuario. Su iniciativa dio origen a lo que hoy es uno de los recintos religiosos más grandes y emblemáticos de Latinoamérica bajo techo, dedicados a la Virgen de la Inmaculada Concepción.


Una joya arquitectónica de cantera negra y piedra volcánica


La basílica impresiona no solo por la escultura que alberga, sino por la majestuosidad de su construcción. El edificio fue levantado con cantera negra y piedra volcánica de la región, materiales que le confieren una presencia imponente y una identidad visual única dentro del paisaje urbano del Pueblo Mágico.



Para quienes ingresan por primera vez, la experiencia es sobrecogedora: el silencio del recinto, la escala monumental de la imagen y la luz tamizada crean una atmósfera que invita tanto a la contemplación estética como a la reflexión espiritual.


El dogma que inspira la devoción


La figura monumental está inspirada en la doctrina católica de la Inmaculada Concepción, que sostiene que la Virgen María fue concebida libre de pecado original desde el primer instante de su existencia. Este dogma fue proclamado como verdad de fe por el Papa Pío IX en 1854 mediante la bula Ineffabilis Deus, fortaleciendo una tradición de veneración que ha perdurado por siglos y encuentra en Chignahuapan una de sus expresiones más grandiosas.


Un destino imperdible gracias a Turitour y Rehiletes


El recorrido, organizado por Turitour y Rehiletes, permitió a los periodistas vivir una experiencia integral en este Pueblo Mágico, donde la devoción, el arte sacro, la arquitectura monumental y la hospitalidad local se combinan para crear un viaje memorable. La Basílica de la Inmaculada Concepción se consolida, así, como uno de los principales atractivos religiosos y culturales no solo de Puebla, sino del país.


Chignahuapan continúa posicionándose como un destino idóneo para quienes buscan turismo espiritual, tradición, historia y cultura viva. La imponente Virgen de cedro, resguardada en su basílica, sigue siendo el corazón y símbolo de esta tierra serrana.

 

 
 
 

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