El reclamo que sacudió y resonó en la celebración "Día del Agente de Viajes"
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El festejo del Día del Agente de Viajes se convirtió en un llamado de atención al gobierno federal. Mientras el sector festejaba su día, el presidente de Fematur cuestionó el abandono institucional y pérdidas millonarias provocadas por el cierre de aerolíneas y el riesgo de que México pierda competitividad turística.
Crónica de Víctor Hugo Rubio

Ciudad de México, 9 de julio 2026.- La música sonaba desde temprano. Los agentes de viajes llegaban vestidos con playeras verdes mundialistas. Había fotografías, abrazos, rifas, recorridos por las nuevas atracciones del Parque Aztlán y un ambiente que invitaba a celebrar. Después de todo, era su día. El Día del Agente de Viajes.
Sin embargo, conforme avanzó la ceremonia, el tono festivo comenzó a cambiar. Lo que inició como una conmemoración terminó convirtiéndose en una de las críticas más fuertes que ha recibido la política turística del gobierno federal en los últimos meses. No fue un discurso improvisado. Fue un diagnóstico. Y también una advertencia.
El encargado de decirlo fue Jorge Hernández, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas (Fematur), quien decidió aprovechar el foro no para hablar de destinos paradisíacos, hoteles de lujo o cifras récord de visitantes.

Dr. Jorge Hernández, presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones Turísticas
Prefirió hablar de una realidad que, dijo, el gobierno no ha querido mirar. La silla vacía La primera señal apareció incluso antes de comenzar formalmente la ceremonia. Jorge Hernández volvió la mirada hacia el lugar reservado para la Secretaría de Turismo federal. Estaba vacío.
Era el segundo año consecutivo que la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, no acudía al encuentro con uno de los gremios más importantes del sector.
La ausencia no pasó inadvertida
"Ya van dos veces que nos deja plantados la secretaria. Se le invitó oportunamente... esperemos que el próximo año sí venga. Pero también queremos que conviva con la realidad." La frase provocó sonrisas discretas.
Pero detrás de la ironía había molestia. Porque para los agentes de viajes no se trataba únicamente de un acto protocolario. Esperaban escuchar respuestas. "No vengo a hablar de playas". Entonces vino el cambio de tono.
"Hoy no vengo a hablarles de playas o de ruinas. Vengo a hablarles de futuro, de empleo y de orgullo nacional." La frase rompió con el protocolo habitual.
Durante casi cuarenta minutos, Hernández dejó de lado los lugares comunes del turismo para construir un argumento económico. Recordó que México ocupa el sexto lugar mundial en recepción de turistas internacionales.
Que el turismo aporta alrededor del nueve por ciento del Producto Interno Bruto. Que genera 4 millones y medio de empleos directos. Que produce más divisas que muchas actividades estratégicas del país. Algo más que sabido. Pero inmediatamente formuló una pregunta que quedó flotando en el salón.

¿Quién hace posible todo eso?
Su respuesta fue contundente. "No son las plataformas digitales. Son los agentes de viajes."
El trabajo invisible durante años. El desarrollo tecnológico hizo pensar que las agencias de viajes desaparecerían. Las aplicaciones prometían sustituirlas. La inteligencia artificial parecía destinada a hacer innecesaria la asesoría personalizada en el turismo.
Pero la realidad afortunadamente fue distinta. El agente de viajes sobrevivió porque vende algo que ninguna plataforma puede ofrecer: confianza, experiencia, trato personal y acompañamiento.
Mientras internet comercializa boletos de avión, el agente de viajes construye rutas, recomienda comunidades, distribuye turistas hacia destinos emergentes y, muchas veces, evita que la derrama económica termine concentrándose solo en grandes cadenas internacionales.
Esa fue una de las ideas centrales del discurso. "Internet vende vuelos; el agente de viajes vende México", recalcó Hernández.
La herida abierta
Entonces llegó el momento más duro de la mañana. Enmedio de un ring de box , donde se instaló el presidium, Jorge Hernández se puso los guantes y dejó de hablar del futuro.
Comenzó a hablar de pérdidas. Y los números cambiaron por completo el ambiente del evento. Veintidós. Ese fue el número que repitió varias veces. Veintidós aerolíneas mexicanas han desaparecido desde la quiebra de Taesa en México.

La más reciente fue Magnicharters y no pasa nada
Y detrás de cada cierre de aerolíneas -advirtió- no sólo desaparece una empresa. También se desploman cientos de agencias de viajes, miles de pasajeros, miles de empleos, y miles de historias.
Los cálculos presentados por Fematur son contundentes
Sólo el cierre de Magnicharters ha provocado pérdidas cercanas a 1,134 millones de pesos para las agencias de viajes. No son pérdidas contables. Son recursos que los agentes de viajes han tenido que devolver de su bolsillo mediante reembolsos, penalizaciones, cambios de itinerario, atención a pasajeros y cancelaciones.
"Nosotros damos la cara cuando todo falla"
Los grandes ausentes. La crítica no fue dirigida únicamente a las aerolíneas. El verdadero destinatario del mensaje fue el Estado. Porque, dijo Jorge Hernández, ninguna autoridad ha diseñado mecanismos para proteger financieramente a las agencias cuando una línea aérea desaparece.
Mientras las empresas cierran operaciones, los agentes de viajes siguen respondiendo ante los clientes. Ellos absorben las pérdidas. Ellos enfrentan las reclamaciones. Ellos intentan rescatar vacaciones que nunca ocurrieron. "Somos quienes pagamos los platos rotos."
El entusiasmo haciendo la "ola" en la celebración del Dia del Agente de Viajes
El quinto lugar... o el retroceso
Después vino la advertencia internacional. México ocupa actualmente el sexto lugar mundial. La meta oficial es convertirse en la quinta potencia turística. Pero Hernández cuestionó que ese objetivo pueda alcanzarse sin una estrategia conjunta entre gobierno y sector privado.
Recordó que países competidores como Turquía, Italia y Tailandia destinan mayores recursos a promoción turística, a la conectividad y a la seguridad. Mientras tanto, México -al no hacer lo mismo- corre el riesgo de perder posiciones. Y eso tendría consecuencias mucho más profundas que una simple estadística, advirtió.
Menos visitantes. Menos divisas. Hoteles vacíos. Agencias cerradas. Comunidades completas afectadas.
"El quinto lugar no se pide; se construye". La otra lectura del Mundial
Paradójicamente, minutos después, los representantes de la Secretaría de Turismo federal, Nathalie Desplas, subsecretaria de Turismo, y Jorge Guerrero, director de Servicios al Turista de la Secretaría de Turismo del Gobierno de la Ciudad de México, hablaron del legado positivo que deja la Copa Mundial de Futbol.

Nathalie Desplas, subsecretaria de Turismo del Gobierno de México
Ambos discursos fueron optimistas. Se insistió en que ahora comienza una nueva etapa para consolidar la imagen internacional del país. No estaban equivocados. Pero tampoco respondieron a las preocupaciones planteadas minutos antes.
Ninguno habló de las aerolíneas quebradas. Ninguno mencionó las pérdidas económicas de las agencias. Ninguno dijo por qué los responsables de las quiebras no son obligados a pagar los daños, tampoco dieron una opinión sobre la propuesta de crear un fondo nacional de garantía para proteger a los intermediarios turísticos.

Jorge Guerrero, director de Servicios al Turista de la Secretaría de Turismo de la CDMX
La conmemoración del Día del Agente de Viajes terminó con recorridos por las atracciones de Aztlán, fotografías grupales y un ambiente relajado. Pero muchos asistentes se fueron hablando menos de la celebración que del discurso de Hernández. El mensaje de Fematur fue más profundo que una inconformidad gremial.
Fue un llamado para redefinir la relación entre el gobierno y quienes, día tras día, sostienen una parte toral del turismo mexicano. Los agentes de viajes no pidieron homenajes. Pidieron reglas claras. No reclamaron reconocimientos. Pidieron protección.
Exigieron condiciones para competir
Mientras México presume ser una potencia turística mundial, quienes venden el país todos los días, aseguran sentirse cada vez más solos cuando viene la turbulencia.
Detrás de cada avión que deja de volar, detrás de cada agencia que cierra y detrás de cada turista que cancela su viaje, hay una pregunta que espera respuesta: ¿Quién protege a quienes hacen posible que México siga siendo una potencia turística?












