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Canacintra y FISAC impulsan cultura del consumo responsable de alcohol: “trago estándar”, clave para entender cuánto se ingiere

  • Foto del escritor: Conexión Turística
    Conexión Turística
  • hace 5 horas
  • 4 Min. de lectura
  • Durante un taller para periodistas, Susana Barroso, vicepresidenta del ramo 27, sobre bebidas alcohólicas, de Canacintra, dijo que este concepto representa una medida universal que permite identificar con precisión la cantidad de alcohol puro que se consume, independientemente del tipo de bebida.


Por Víctor Hugo Rubio Duarte


Susana Barroso, vicepresidenta del ramo 27 sobre bebidas alcohólicas de Canacintra


En un esfuerzo por fortalecer la cultura del consumo responsable de alcohol y aportar herramientas informativas a comunicadores, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), en conjunto con la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC), llevó a cabo un taller especializado para periodistas sobre bebidas alcohólicas, donde uno de los conceptos centrales fue el del “trago estándar”.


Durante su participación, Susana Barroso Salcedo, vicepresidenta del ramo 27 sobre bebidas alcohólicas de Canacintra, explicó que este concepto representa una medida universal que permite identificar con precisión la cantidad de alcohol puro que se consume, independientemente del tipo de bebida.


“Es sorprendente que llevemos más de 40 años hablando del trago estándar como referencia global para medir el alcohol, y que aún no sepamos realmente qué significa, incluso quienes consumimos bebidas alcohólicas”, señaló.


Todos los caminos llevan a la misma cantidad de alcohol


A través de un ejercicio práctico con cerveza, vino, whisky y tequila, Barroso demostró que, cuando las bebidas se sirven en las proporciones correctas, todas contienen aproximadamente 13 gramos de alcohol puro por porción, lo que constituye un trago estándar.


Esto implica que tres cervezas, tres copas de vino o tres tragos de destilados representan la misma ingesta de alcohol en el organismo, pese a sus diferencias en volumen y presentación.


La especialista explicó que la clave está en la graduación alcohólica, es decir, el porcentaje de alcohol por volumen, lo cual determina la cantidad que debe servirse para mantener la equivalencia.


Entre mayor es la concentración de alcohol, menor es la cantidad que se sirve, pero al final la carga de alcohol es la misma”, detalló.


Asimismo, destacó el uso del “jigger” (el conito con que se miden las bebidas en los bares) como herramienta fundamental para medir con precisión los destilados, particularmente en bebidas como tequila o mezcal.



Medir para controlar: la base del consumo responsable


Barroso enfatizó que comprender estas equivalencias es fundamental para tomar decisiones informadas: “Lo que no se mide, no se controla. Si no sabemos cuánto alcohol estamos consumiendo, no podemos dimensionar sus efectos en el cuerpo”, advirtió.


En este sentido, recordó que el gremio de bebidas alcohólicas trabaja de manera permanente con FISAC en la difusión de información orientada a prevenir el uso nocivo del alcohol, bajo principios claros:

  • Prohibición absoluta del consumo en menores de edad

  • Evitar el consumo durante el embarazo y la lactancia

  • No combinar alcohol con la conducción de vehículos

  • No mezclar alcohol con medicamentos

  • Respetar la decisión de quienes no consumen

  • Evitar el consumo excesivo


Varios de estos lineamientos, puntualizó, están contemplados en la Ley General de Salud, particularmente en el artículo 185 Bis, lo que convierte a México en uno de los pocos países que define legalmente el consumo de riesgo.



Patrones de consumo: la clave para entender el fenómeno


Más allá del volumen total de alcohol consumido, la especialista subrayó que el verdadero análisis debe centrarse en los patrones de consumo: quién bebe, cuánto, cómo y qué tipo de bebida.


De acuerdo con datos recientes del sistema estadístico nacional (CODAT 2025), en México el 46% de la población entre 12 y 65 años consumió alcohol al menos una vez en el último año, mientras que el consumo excesivo mensual se ubica en 15.7%.


Sin embargo, uno de los datos más relevantes es la reducción en el consumo entre jóvenes de 12 a 17 años, donde se observa una disminución significativa en todos los indicadores, incluido el consumo excesivo.


“Las nuevas generaciones están cambiando su relación con el alcohol, y eso es una señal positiva”, indicó.



Más mujeres consumen, pero no necesariamente más riesgo


Otro cambio importante es el aumento en la participación de mujeres en el consumo de bebidas alcohólicas. Para 2025, el 69.3% de las mujeres ha consumido alcohol alguna vez, frente al 78.5% de los hombres.


No obstante, Barroso aclaró que este incremento no debe interpretarse automáticamente como un mayor riesgo, ya que depende del patrón de consumo y no únicamente de la frecuencia.


México, por debajo del promedio internacional


En términos globales, México se mantiene por debajo del promedio de consumo de alcohol de países miembros de la OCDE, con 6.2 litros de alcohol puro per cápita frente a una media de 8.5 litros en el mundo.


Además, el perfil de consumo nacional está altamente concentrado en la cerveza, que representa más del 95% del total, mientras que los destilados, el vino y las bebidas preparadas ocupan una proporción mucho menor.


Un reto cultural y de información


Finalmente, la representante de Canacintra destacó que uno de los mayores desafíos en México es de carácter cultural, particularmente en lo que respecta a la presión social para beber.


“En nuestro país todavía prevalece la idea de que “uno no es ninguno”, y eso dificulta respetar a quienes deciden no consumir. Cambiar esa mentalidad es parte del reto”, concluyó Susana Barroso.

 

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